Performance simbólico desata controversia en Popayán


El pasado martes 25 de noviembre, en pleno sector histórico de Popayán, se produjo un controvertido evento que desató una polémica sobre la memoria histórica y el patrimonio público.
Un grupo de artistas y líderes alternativos protagonizó una intervención radical en el centro de la ciudad, en el marco de las actividades del 47 Salón Nacional de Artistas, al arrastrar por las calles el busto del expresidente Guillermo León Valencia, uno de los líderes más influyentes en la historia de Colombia.
El acto, denominado por los mismos participantes como un “juicio espiritual”, consistió en trasladar la figura de Valencia desde la Arcada de la Herrería, pasando frente a una de las viviendas más emblemáticas de la familia Valencia, un gesto cargado de simbolismo. Según los organizadores del performance, el objetivo de la intervención era cuestionar las narrativas tradicionales de poder y denunciar las injusticias históricas vinculadas a personajes como Guillermo León Valencia.
Un acto con un claro mensaje histórico
“El performance tiene como propósito ‘resarcir la infamia’ sufrida por el líder indígena Manuel Quintín Lame Chantre, hace más de un siglo”, explicaron los autores del acto. El intento de reconstruir una violencia histórica, esta vez en el contexto de la figura del expresidente Valencia, no fue recibido con simpatía por todos los sectores de la ciudad.
El momento simbólico, que incluyó la detención temporal de la movilidad en una de las zonas más transitadas de Popayán, generó tanto adhesión como rechazo entre los ciudadanos y autoridades locales.
El origen del busto arrastrado, sin embargo, ha causado confusión. Durante los días posteriores a la intervención, surgieron dudas sobre si la figura que se utilizó realmente formaba parte del monumento original que fue retirado en el contexto del “estallido social” de 2021, o si, por el contrario, se trataba de una pieza diferente que había estado guardada en algún lugar no oficial. La respuesta de los medios locales y fuentes cercanas aclaró que el busto de 2025 no es el que fue retirado en 2021, sino una figura que se encontraba almacenada en otro lugar.
La controversia del busto desaparecido en 2021

En el tumultuoso periodo del estallido social, que marcó a Colombia con intensas manifestaciones sociales, el busto de Guillermo León Valencia, que estaba ubicado en la Glorieta del Sena (o del Obelisco), desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, su paradero había permanecido en la oscuridad. A pesar de las numerosas especulaciones sobre su destino, no se había logrado esclarecer si el busto fue destruido, robado o simplemente desaparecido.
Este martes 25 de noviembre, la ciudad se sorprendió con la aparición de una pieza similar, que generó gran revuelo. La confusión sobre su identidad alimentó la polémica, especialmente porque los ciudadanos y la misma administración de Popayán pensaban que el busto original ya no existía, y ahora parece haber sido utilizado en un acto de protesta.
Rechazo institucional y debate público
La alcaldía de Popayán no tardó en pronunciarse sobre el acto, condenando la acción en términos rotundos. A través de un comunicado oficial, la administración municipal expresó su rechazo al acto, calificándolo de un ataque al patrimonio cultural de la ciudad. El comunicado señaló: “La alcaldía de Popayán rechaza de manera categórica el acto de odio ocurrido en el centro histórico, donde fue arrastrado el busto del expresidente Guillermo León Valencia. Este monumento forma parte del patrimonio público y debe ser respetado. No al odio. No a la violencia. No al daño del patrimonio”.
Con estas palabras, las autoridades locales hicieron un llamado a la convivencia y el respeto por el patrimonio de la ciudad, resaltando que las manifestaciones deben llevarse a cabo sin destruir lo que es común de todos los ciudadanos.
El debate continúa: ¿Un acto de justicia simbólica o un atentado al patrimonio?
La controversia sobre el acto continuará resonando en la ciudad. Mientras que algunos sectores ven en esta intervención un acto de justicia simbólica ante las injusticias sufridas por los pueblos indígenas en Colombia, otros consideran que la forma de manifestarse fue inapropiada y que el patrimonio cultural debe ser protegido por encima de las tensiones políticas.
En todo caso, el suceso ha dejado claro que la historia de Popayán, y especialmente la figura de Guillermo León Valencia, sigue siendo un tema sensible que divide opiniones. Este “juicio espiritual” sobre la figura de Valencia y la aparición del busto después de años de desaparición ha reavivado un debate más profundo sobre cómo se manejan las memorias y símbolos históricos en el contexto de las tensiones sociales actuales.
Este episodio resalta la tensión entre la preservación del patrimonio y la necesidad de visibilizar las luchas sociales que aún persisten, poniendo sobre la mesa la pregunta de cómo manejar el legado histórico en un país que sigue enfrentando sus propias contradicciones.



