Bulevar de los días

EL FATÍDICO IDUS DE MARZO
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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
Marzo era el primer mes de los romanos. Y en su mitad, estaba el día 15, llamado idus, dedicado a Júpiter, la deidad mayor de sus arcanos. Alrededor de él se establecieron los juegos píticos que celebraban en el Monte Parnaso, en honor a la sabia serpiente Pitos. Allí se sacrificaban ovejas y entre sus vísceras los arúspices anunciaban el futuro con presagios y augurios. Se llamaron pitonisas o sibilas a las sacerdotisas que se dedicaban a leer en el oráculo para predecir la suerte de hombres y ciudades.
Célebre es la ciudad de Delfos en donde se rendía culto al dios de la perfección y la medida, Apolo, según el azogado Nietzsche, para diferenciarlo del alegre Dios Dionisos o Baco. En Delfos, frente al templo o tesoro* había un estadio con 7000 asientos situado al pie del Parnaso, monte sagrado donde vivían las musas y las náyades o ninfas de las fuentes. Allí Apolo se divertía y tocaba la lira mientras las pequeñas divinidades cantaban sus poemas.
Los arúspices y pitonisas leían o interpretaban los movimientos de animales sacrificados y el aleteo y canto de los cisnes sagrados. Luego los traducían a la ciudad con el nombre de oráculos. Así predijeron guerras, terremotos y la toma de Tebas por un caballo de madera.
Famoso es el tesoro de Delfos, en cuyo pórtico se leía la inscripción de Sócrates “conócete a ti mismo”. Asimismo, se hizo célebre la respuesta del oráculo ante la pregunta de quién era el más sabio de los sabios de Grecia y contestó que Sócrates.
Algo parecido sucederá dentro de unos pocos días en este idus de marzo en el “tesoro” de la Capilla Sixtina junto a las colinas del Aventino y al río Tíber. 115 arúspices se sentarán bajo sus capas rojas a auscultar en sus corazones y neuronas y preguntar al dios Jahvé, dios de los católicos, quién es el escogido como el más osado e iluminado para suceder a la Piedra angular que sostenga la quebradiza arquitectura de la Iglesia romana en estos tiempos.
Este Idus de Marzo será en verdad fatídico. Fatídico no como sinónimo de terrible, de mal agüero. Quiere decir que trazará el destino de la iglesia para esta era del internet, redes sociales con tentáculos, escepticismo crudo, contestataria, llena de trampas y ataques arteros y por la espalda. Ya le había dicho la verdad a Benedicto XVI y por eso debió hacer caso al movimiento de las fauces y alas de los cisnes rojos y renunciar.
Por fuera de la Cámara con clave hay otros bisoños e inexpertos cabalísticos, no iniciados, que se atreven a juzgar a los viejos sacerdotes de capelo y tiara roja. Mas ellos no tienen acceso al ara sagrada ni sentirán el batir de alas y de vísceras en el recinto circular donde está encima dedo que pintó Miguel Ángel y que señalará al sucesor del polaco ex águila negra con nueva veste blanca.
Sí, en Roma está preparado al sacrificio que una vez quiso hacer Abraham en sobre el monte de Moriah. Están listos los fósforos, los leños, el cuchillo, pero aún falta la oveja que reemplace al Benedicto que se libró de tal ofrenda. Tal vez el humo blanco que anuncie el resultado del oráculo, ocurra este 15 idus de marzo, a cualquier hora del cuadrante.




