Bulevar de los días

ALZA DESMESURADA DEL IMPUESTO PREDIAL EN CALI
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
El espejo de Cali es Bogotá. Lo que se hace en Bogotá, de inmediato se replica en Cali. Y si también lo hace Medellín la verdad se corrobora. La regla general es que si en Bogotá se realiza un modelo para determinado proceso urbanístico, catastral o de transporte, Cali lo copia. El silogismo aristotélico es así de simple: Es así que Bogotá lo pudo hacer, luego Cali lo puede copiar. Y, a grandes zancadas, se confecciona el acuerdo y el honorable y sabio concejo se da mañas para aprobarlo rapidito. Pero la rebaja del 15% aplicada en Bogotá a quienes paguen de contado en el primer trimestre, solo aplicará en Cali en un 10%. Eso sí no se copia.
En Bogotá el Alcalde ha debido presentar un proyecto para reversar el cobro excesivo aumento del cobro de Valorización en el Cabildo y en Medellín la ciudadanía ha protestado y el Concejo hará lo propio. Pero a diferencia de Bogotá y Medellín, en Cali rumbera la gente no habla, no se expresa ni protesta.
Y, claro. Se esgrimen las mismas buenas razones de pesos y recaudos. No importa que el proceso de actualización catastral no esté rezagado, pero se invoca. No importa que haya otro elefante como el de las 21 megaobras, que no se ven y que se están cobrando por adelantado sin sustento jurídico apropiado.
El sabio Concejo de Cali ha autorizado que se eleve en las comunas 2, 4 y 17 el 30% en la facturación el impuesto predial. Por ejemplo, un predio avaluado en 76.480 millones en 2012 en la comuna 2, debió pagar $1.046.000 y subió ahora a 96.5 y pagará 1.446.000. Otro, en la misma comuna, que estaba avaluado en 48 millones y que debía pagar en 2012 la suma de $550.000 este año subió su avalúo a 77.1 y estará obligado a pagar $995.000, casi el 100% de aumento. Como si los ingresos y capacidad de pago también hubieran subido en esa proporción de la noche a la mañana.
Ni importa que la violencia haya recrudecido, que la contaminación visual y auditiva haya aumentado, que campeen el descuido de los ríos tutelares y de las cuencas que los surten, que no haya presupuesto para abrir las bibliotecas desde comienzo de año, ni que haya amenaza de cerrar la Filarmónica, ni que haya tercerías para pagar los salarios más bajos a empleados de tercera y cuarta categoría, que no se reabra aún la Avenida Colombia. Esas razones no rebajan la excelente gestión de la Administración.
Hace un año por esta época se decía que los recaudos habían superado las expectativas. La última actualización se realizó hace siete años, según la Directora de Hacienda, Cristina Arango. De 2007 a 2013 la capacidad adquisitiva del colombiano raso, ¿acaso ascendió en un 30 por ciento para que la Alcaldía de Cali le quiera cobrar, sin derecho a defensa, este desmesurado aumento?
Ahora, no hay empacho en imprimir en la factura de cobro la etiqueta que dice: “ajuste por equidad tributaria, según acuerdo 338 de 2012”. Qué equidad tan bien entendida. Un aumento del 5% en los salarios y casi un 50% en el valor del cobro de impuesto predial, aparece como si el Municipio hubiera dejado de hacer algún aumento durante los 7 años anteriores. Tal equidad pregonada al pie de la suma cobrada, más parece un esguince para meter la mano en el bolsillo del ciudadano.
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