BUENO ES CULANTRO



El Club Campestre de Cali posee uno de los pulmones verdes más impresionantes de la capital del Valle. Pero, como todos los clubes sociales de hace más de 50 años han sido exclusivos y excluyentes y ni el verde de sus campos de golf y de sus arboledas les ha quitado la pretensión de sentirse ajenos a la realidad caleña que los rodea.
Por estos días, tal vez aupados porque muchos de sus socios terminaron siendo víctimas de las libranzas de Estraval y necesitan limpiarse la porquería que les cayó encima, pretenden usar más agua de las que las normatividades ambientales les autorizaban del famélico rio Meléndez que bordea sus límites. Han comenzado entonces a construir una pequeña presa para dizque regar sus verdes y mantener su status excluyente y casi secar el agua correntía.
Para hacerlo contaron con la venia de la CVC que dirige el tumbapalos de Rubén Dario Materón. Pero como esa misma entidad fue la que autorizó el crimen ecológico de la laguna de Sonso. Y fueron ellos mismos los que dieron visto bueno para tumbar los más de 500 árboles de la vía a Pance. Y también los que otorgaron luz verde a la ANI para que tumbara todos los árboles del parqueadero del aeropuerto Palmaseca, me temo que o le aclaran al Ministerio de Medio Ambiente por qué tantos y tan continuados actos de salvajismo contra la naturaleza o se someten a juicio.
Pero como también es la CVC la que ha ido dejando secar la represa de Sarabrut que alimenta 7 acueductos del norte del Valle. Y fueron los que otorgaron permiso para tumbar más de 300 samanes centenarios de los Alcázares en Zarzal para dizque sembrar piña, el asunto debe pasar de anécdota a expediente.
Bueno es culantro pero no tanto, decían las abuelas.
PUBLICADO EN ADN / AGOSTO 11 2016.
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