Área Metropolitana “Suroccidente de Colombia”

Área Metropolitana “Suroccidente de Colombia”
Ya vamos llegando…
Por Óscar A. Alfonso R.[1]
La realización el próximo 24 de noviembre de la consulta popular a los ciudadanos de Santiago de Cali, Palmira, Candelaria, Dagua y Jamundí del Valle del Cauca, y de Puerto Tejada y Villa Rica del Cauca, con el propósito de conocer voluntad de hacer parte o no del Área Metropolitana Suroccidente de Colombia, es el paso faltante para su conformación para el que solamente se requiere el voto favorable de al menos el 5% de los ciudadanos que conforman el censo electoral.
Desde un punto de vista administrativo, tal como se consagra en el Régimen para las Áreas Metropolitanas –Ley 1625 del 2013-, las áreas metropolitanas son entidades administrativas de derecho público conformadas por dos o más municipios que sostienen diferentes tipos de vínculos o hechos metropolitanos que, por razones de eficacia de la administración pública, es recomendable que se gestionen de manera mancomunada y no por separado.
Las competencias y las funciones que la Ley le confiere a las áreas metropolitanas han sido malinterpretadas por miembros de las élites políticas que las juzgan como una suerte de escisión de las jurisdicciones departamentales o también como una transgresión a la autonomía municipal. Superar este sesgo cognitivo ha sido uno de los principales obstáculos que enfrenta la modernización del modelo territorial de Estado en Colombia.
Desde una perspectiva global, las zonas metropolitanas y las regiones que sobre ellas gravitan se encuentran a la cabeza de la urbanización en el mundo, constituyéndose en la antesala para la creación de megalópolis como en el caso de la China o de poderosas regiones metropolitanas como desde el 2014 ocurre con las de París, Marsella y Lyon en Francia; por tanto, la geopolítica contemporánea está poderosamente asociada al desarrollo metropolitano.
Cali metropolitano, cuenca migratoria
En cuanto a su tamaño poblacional, Cali ocupa el tercer lugar en la jerarquía poblacional de Colombia, muy cerca de la segunda que es Medellín. Es un núcleo que sostiene relaciones de metropolización estructurales y coyunturales con municipios de su entorno inmediato que revisten algunas particularidades que los diferencian de otras áreas metropolitanas, siendo una de las más notables la fertilidad de su suelo rural sobre la que se soporta el desarrollo de la agroindustria de la caña de azúcar, por ejemplo.
Las relaciones estructurales se captan en la composición de sus residentes de acuerdo con su lugar de nacimiento, lo que se conoce como “las migraciones de toda la vida”, que dan lugar a saldos migratorios de signo positivo para los municipios en proceso de metropolización. En el caso de Cali, estas interacciones son bastante robustas con Jamundí, Yumbo y Candelaria y, en menor medida con Vijes, La Cumbre y Dagua.
Pero existen otras corrientes migratorias que erigen al Cali metropolitano como epicentro de una cuenca migratoria sobre la que gravitan amplias zonas del centro y suroccidente colombiano, desde el litoral pacífico hasta los valles de las cordilleras Central y Occidental y desde el Nudo de los Pastos hasta el mismo Eje Cafetero -ver Mapa 1-.

Fuente: Elaborado con base en registros del Censo de Población 2018, DANE
El AM Suroccidente de Colombia está en mora de conformarse, y la consulta popular es un paso adelante que, parafraseando al maestro Jairo Varela, significa que “ya vamos llegando”. A la luz de la dinámica migratoria, no es aventurado afirmar que los potenciales logros derivados de la nueva gestión a escala metropolitana trascienden los límites jurisdiccionales del área para alcanzar contornos regionales y, por tanto, que el AM Suroccidente de Colombia
Composición y delimitación del Área Metropolitana
Los municipios convocados a la conformación del Área Metropolitana Suroccidente de Colombia son estructuralmente heterogéneos. La tasa de urbanización es en conjunto del 90,9%, pero la de Candelaria es del 27,7% y la de Dagua apenas del 24,4%. La densidad poblacional en la cabecera de Cali es superada por la de Candelaria, pero ello se debe al reducido perímetro urbano de este último, lo que es común a Dagua, Puerto Tejada y Villa Rica.
A pesar de tal heterogeneidad, el desarrollo humano en el que se combinan los resultados en materia de mortalidad precoz/longevidad, los conocimientos para enfrentar la vida y los ingresos para acceder a los bienes de consumo, es muy similar a no ser por Palmira que se ubica en el rango alto, mientras que el resto, incluyendo a Cali, se encuentran en el rango medio -ver Mapa 2-.

Fuente: elaborado con base en Estadísticas Vitales e Importancia Económica de los municipios del DANE, y resultados de la prueba Saber11 por establecimiento educativo.
La delimitación del área sugiere que es un gran acierto que dos municipios del norte del Cauca como Puerto Tejada y Villa Rica hagan parte de esta iniciativa, lo que para el futuro advierte sobre la pertinencia o no de los departamentos ante el empuje de las regiones metropolitanas. Pero también causa asombro y hasta cierto estupor que un municipio como Yumbo, dotado de una reconocida base industrial sobre la que gravitan sus relaciones de metropolización con Cali y los demás municipios del AM, no haga parte de esta iniciativa, o como dice Jairo Varela: “no puedo evitar que los ojos se me agüen”.
Modernización del modelo territorial de Estado
Las demandas sobre mayor autonomía local y regional afloran con vigor a lo largo y ancho del territorio colombiano, y continuarán haciéndolo a pesar de que una fracción de las élites políticas continúen aferrándose al centralismo para garantizar su reproducción política. En este contexto, la conformación del AM Suroccidente de Colombia es un avance en lo que corresponde a esa necesidad urgente de modernización del modelo territorial de Estado que, advertimos, tendrá en las regiones metropolitanas su desenlace más obvio.
Si bien la ley prescribe la manera de identificar los hechos metropolitanos, ello no es obstáculo para que en el Área Metropolitana se conciban otros mecanismos que conciten la atención y la voluntad de la población y de sus gobernantes. La violencia homicida que viene azotando a Cali y a Jamundí, principalmente, bien podría ocupar un lugar en la agenda metropolitana, así como la elevación del desarrollo humano a un rango alto o muy alto y la adopción de un modelo agroindustrial que supere las limitaciones del monocultivo de la caña de azúcar.
[1] Docente Investigador de la Universidad Externado de Colombia, Doctor en Planeamiento Urbano y Regional, Economista. Correo electrónico: [email protected].




