Apretón venezolano


Intentando tapar el drenaje cercano a 10.000 millones de dólares anuales, escurridos por corrupción derivada del caótico manejo de la economía, el presidente Maduro anunció medidas orientadas al control del flujo de dólares destinados a importación y exportación; al fomento de producción agropecuaria e industrial; al estímulo subsidiado del ahorro en bolívares; al ordenamiento de compras de alimentos y productos básicos en el exterior y al manejo del contrabando y la inflación, entre otras disposiciones, que pueden favorecer a los empresarios colombianos.
A pesar de las enormes reservas de petróleo y gas, para Venezuela ha terminado la era del manejo alegre y populista que por años dio el comandante Chávez a la multimillonaria renta petrolera, subsidiando el precio de combustibles en su país y a Cuba, Nicaragua, varias islas del Caribe y a los pobres de los Estados Unidos, mientras PDVSA mermaba la producción de petróleo.
Escuchando consejos del economista Rafael Correa, su colega ecuatoriano, el presidente Maduro anunció un paquete de disposiciones, apremiado por escasez de productos básicos en supermercados del país, a pesar de las voluminosas importaciones; la insuficiente producción interna, la especulación e inflación, el enriquecimiento ilícito de numerosos industriales y comerciantes que se aprovechan de la diferencia del cambio entre dólares subsidiados y los del mercado negro, y el estimulo al contrabando hacía Colombia de alimentos importados y subsidiados que este fenómeno genera, además en el comercio de gasolina, por el gran diferencial de precios en la frontera.
Buscando centralizar el manejo de dólares destinados a la importación y exportación, el gobierno creó una entidad por encima del banco central y del Cadivi, que administraba el flujo de dólares subsidiados.
Para la compra de alimentos y productos básicos en el exterior, el presidente Maduro, anunció que acudirán a subastas comparando calidad y precios de las ofertas provenientes de varios países.
El comercio colombo-venezolano anual, que en su apogeo representó exportaciones cercanas a 6.000 millones de dólares, decayó a menos de 2.000 millones, después del distanciamiento entre los presidentes Uribe y Chávez, con significativa pérdida de empleos en Colombia.
El presidente Santos limó asperezas, vinculó a Venezuela al actual proceso de paz con las Farc e incrementó el comercio binacional, sin llegar a los niveles de antes. Por la cercanía entre los dos países y la urgencia de productos básicos, productores colombianos podrán recuperar parte del mercado venezolano y lograr que los pagos no sean demorados como en la actualidad. Brasil y Argentina están muy lejos y sus empresarios no son hermanas caritativas.



