Fotografías del camarógrafo Juan Manuel Satizabal Guevara
El carro bomba que estaba cargado con 4 cilindros que contenían 36 kilos de pentolita, 10 kilos de indugel, metralla y dos detonadores eléctricos cada uno, aproximadamente 150 kilos en total, había sido dejado a pocos metros del caserío desde la madrugada, hasta las 4 p.m., cuando fue desactivado.
El vehículo había sido abandonado a la salida, a pocos metros de la población en la ruta que comunica a los departamentos de Cauca y Huila, por eso los expertos antiexplosivos del Grupo Marte del Ejército, tuvieron la necesidad de desactivarlo, no explotarlo controladamente. El operativo fue apoyado por el CTI de la Fiscalía y unidades de la Policía Nacional.
La movilidad entre Cauca y Huila sólo se vio afectada por 3 horas como acción preventiva mientras se desactivaba el carro-bomba.
Las primeras indagaciones señalan a la columna móvil Jacobo Arenas de las Farc como responsable, mientras se realiza la visita del presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, a la capital del Cauca.
Como se recordará, el primero de abril también fueron detonados de manera controlada por tropas de la Fuerza de Tarea Apolo del Ejército Nacional los cilindros que llevaba una camioneta que duró 7 días obstaculizando la vía Inzá-La Plata, límites entre los departamentos de Huila y Cauca. Esa vez la demora de las acciones militares se basó en el supuesto de avanzar con cautela para evitar que los soldados cayeran en una trampa que generara pérdida de vidas, pues según el brigadier general Wilson Cabra Correa, comandante de la unidad militar, “no contentos con dejar abandonado un vehículo cargado con explosivos, también minaron las zonas cercanas”.




