Gracias compañero y amigo Jorge Caballero Fula por tu decisión inquebrantable de haber construido con tu gente, ayer, el paradigma de «Caucanos por la Paz» en medio del conflicto que aún padece nuestra región.
Tu desaparición física es apenas una fractura de la vida, como si hubieras renunciado al abandono de la muerte y continuaras construyendo memoria, para que tus hermanos de sueños pudieran seguir levantando la voz de una nueva nación.
Nos quedan tus querellas por la convivencia pacífica y la defensa de los territorios indígenas, donde nunca conociste el color del miedo, porque tenías enormes convicciones terrígenas y permanecías en guardia pertrechado de humor y fraternidad para enfrentar la lucha la lucha por la justicia social y su futuro.
Gracias hermano por tu vida, siempre poblada de esperanzadores presagios.
Con un abrazo para Henry y los tuyos.