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Sábado, 3 de octubre de 2026

ANÓNIMOS

Anónimos
Mauricio Arboleda Vivas
Por Mauricio Arboleda Vivas

Para un necio no hay peor ofensa que la opinión ajena con argumentos.

El debate de lo público se trasladó al escenario de las redes sociales y ahí se convirtió en un paredón para aquellos que no supieron defender su causa.

Redes sociales - Anónimos

Últimamente han surgido personajes que bajo pseudónimos pretenden abanderar supuestas nobles causas. Desconozco su intención, y aunque no comparto sus métodos, entiendo su decisión de hablar desde la clandestinidad, pero me parece que en últimas este estilo anónimo es una soberana tontería. Si por ejemplo usted quisiera desquitarse de alguien que odia, y decidiera lanzar una piedra para quebrarle las ventanas: ¿De qué le sirve esconderse? La víctima nunca sabrá la autoría del agravio, hará rabietas al aire y al día siguiente mandará a cambiar los vidrios rotos. Usted se regocijará, como un completo majadero, en la oscuridad, donde no puede ser ni verdugo, ni justiciero, ni vengador, mucho menos héroe.

Estos “perfiles” son el carrito de batalla politiquero que está de moda, pero me pregunto si tanto desgaste vale la pena: ¿Si no tienes rostro cómo puede ser válida tu participación? No hago reclamos por su identidad, pero hay mucha gente que vive desafiándolos para que revelen su nombre, y ni se dan cuenta de algunas verdades (solo algunas) que salen de sus publicaciones. Los líderes políticos cuestionados a veces salen al ruedo y echan uno que otro topetazo, pero la mayoría de ocasiones son sus cortesanos, abogados y lamebotas quienes toman la vocería (que no les han pedido) para echar babas a diestra y siniestra, en debates que se vuelven tediosos y monotemáticos. Un buen político sabe que ahí no hay nada, que el capital electoral está por fuera de las redes sociales y que pararle bolas a una masa torpe no suma; mientras que le gente se rasga las vestiduras por una que otra caricatura, unas muy certeras y reveladoras, otras demasiado cargadas de odio y bochinche.

Anónimos en redes sociales - Santander de Quilichao - Mauricio Arboleda Vivas

Me llama la atención cómo uno de estos “comediantes virtuales” ha sido capaz de agredir al amigo Alfonso Luna, reconocido periodista y uno de los pocos ciudadanos quilichagüeños que se atreven a cuestionar públicamente los disparates de la administración municipal. Todos hemos leído las columnas de Alfonso, siempre bien argumentadas, siempre con pruebas y siempre firmadas con su nombre: ¿Qué valor pueden tener los desvaríos de un personaje sin nombre que lanza sapos y culebras para todos lados? ¿Qué vale más, la comodidad del chisme por el chisme o la sustentación frentera de los hechos? Como dicen en el pueblo “hay que tener cuero de gurre” para andar exigiendo.

En Quilichao otras voces nos hemos sumado a la denuncia, lo que nos ha valido amigos y contradictores, reconozco que cada cual quiere siempre tener la razón, pero puedo decir que mis publicaciones y posteriores debates se suman a las pocas voces que hablan sin miedo, y que recurren a la sátira y a la broma para expresarse públicamente. La masa (esa confundida y temerosa) relaciona nuestra actitud reaccionaria con pasiones politiqueras y necesidad de puesticos. Pues aquí les va una primicia: TODOS los que pasamos por cargos en las pasadas administraciones, TODOS tenemos trabajo, no estamos mendigando, no estamos pasando necesidades, incluso la situación económica de muchos es ahora mejor, y como es evidente, Proclama no ha cerrado.

Por ahora nos seguiremos divirtiendo con los chascarrillos, mofas y peleas de Click, Jack, El mico, y la última: Clarita, más perdida que el sueldo que le pagan en la gobernación. Seguiremos atentos a sus esfuerzos por desenmascarar a sus oscuros antagonistas hasta que algún día tengan responsabilidad y, por fin, se pongan a trabajar.