¿Alguna vez te has sentido frustrado?


Crédito: La Mente es Maravillosa
¿Alguna vez te has sentido frustrado?

Vamos a hablar de la frustración ya que es un estado de ánimo que surge como respuesta emocional, esta sensación bastante común, ¿la has vivido alguna vez? aparece cuando tenemos la percepción de qué nuestra voluntad individual no ha dado fruto es decir cuando nuestras expectativas no se cumplen, esta relacionada con respuestas de ira y decepción, a veces esa frontera entre la decepción y la frustración no es del todo clara, pues la frustración conlleva decepción, la palabra frustración proviene del latín frustratio tiene que ver con dejar sin efecto, es decir no he conseguido lo que pretendo y por tanto me veo insatisfecho “estoy insatisfecho”. Hay personas que viven acontecimientos difíciles que no les provocan frustración y a otros sí; la forma de responder tiene mucho que ver con el tipo de situaciones con las que hemos convivido desde pequeños es decir si nosotros hemos tenido una infancia donde se nos ha preparado ante eventualidades pues seremos más fuertes ante cualquier acontecimiento desagradable que aparezca en nuestra vida, por otra parte estamos en una sociedad en la que nos están exigiendo cosas un tanto ilógicas como tener unas medidas determinadas de cuerpo, en el que éxito profesional se mira en entorno a la promoción que se alcanza, al dinero que se tiene, al barrio en el que se vive, pero a veces caemos en estados de frustración por cosas como estas, de verdad la sociedad es ¿quien mide la meta de tu éxito?
En ocasiones permitimos que sea la sociedad la que determine si eres una persona frustrada o no, en función de lo que hayas logrado o no logrado, es que claro cuando nuestra sensación de fracaso se mide con un termómetro externo es normal que nos sintamos frustrados, cuando vemos series o telenovelas que dicen que son de entretenimiento y yo creo que son más bien de sufrimiento, donde están marcando determinados estándares de éxito profesional, donde te están marcando que una persona feliz tiene que tener determinadas cosas externas para ser respetada y aceptada, al final no me estoy entreteniendo con eso, estoy sufriendo porque si yo no lo tengo y tampoco el criterio y no pienso más allá termino hundiéndome, esto es común en las sociedades más industrializadas que lo utilizan como medida del éxito. Otra forma de frustrarnos es cuando tenemos interiorizado que algo va a ser muy fácil y no sale como pensamos, esta proviene de la crítica, de la exigencia de ponernos metas y objetivos poco realistas y cuando no lo conseguimos aparece la rabia, la angustia, el ahogo, la ansiedad, la sensación de victimismo y todo esto es autodestructivo.
Estamos condicionados por el entorno en donde constantemente nos dicen como ser o que hacer y que deberíamos tener, para ser una persona exitosa, feliz, aceptada y respetada, lo importante aquí es darnos cuenta hasta qué punto nos dejamos llevar de los estímulos externos; hay modelos que vemos en la publicidad y esto no es ni bueno ni malo el tema es cuánto nos dejamos arrastrar, por eso te invito a observar en ti cuando te comparas con alguien, para que hagas la parada porque ya sabes que es uno de los mecanismos que nos trae mayor sufrimiento, pues la comparación tiene una base un tanto perdedora porque generalmente yo comparo lo peor de mí con lo mejor del otro o comparo algo malo mío con algo bueno del otro con lo cual el otro siempre va a ganar es un juego perdedor que inventamos, cuando nos comparamos, para qué lo hacemos y qué es lo que estás comparando, pues no somos iguales, somos diferentes, lo que sí tenemos es la posibilidad de aprovechar las oportunidades que la vida nos brinda, para poder llegar donde queramos llegar, así poder tolerar la frustración de lo contrario estaremos pensando en que para ser feliz hay que llevar una vida igual a eso que nos presentan desde el exterior.
la frustración es un sentimiento transitorio nos ayuda a transitar de un Estado a otro es decir estoy aquí en esta situación que queríamos conseguir que nos preparamos para ello que pusimos toda nuestra voluntad todos nuestros emociones positivas y que no hemos conseguido, nos corresponde entonces aceptar y dejar que salgan las emociones que convienen en ese momento, si la tristeza y llorar, dar un grito en un lugar donde se pueda en fin de lo que se trata es de gestionar la emoción que aparezca, que podamos expulsar dentro de nosotros aquello que nos sobra, una frustración no es ningún fracaso es un paso más que forman nuestro camino de vida.
Con lo anterior podemos ver que la frustración es una señal de que algo nos importa, sin embargo no siempre es fácil manejarla cuando aparece, revisar las expectativas realistas, aceptar lo que no podemos cambiar y enfocarnos en las distintas alternativas que podemos tener, nos va a permitir avanzar en la vida. Aprender de la frustración nos fortalecerá, guiándonos hacia nuevas perspectivas y el crecimiento personal.
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