ALGO NOS PASÓ


En un análisis de la economía colombiana en Antioquia, Fedesarrollo afirmó que la caída de las exportaciones (legales y contabilizadas) en Colombia entre 2012 y 2016, jamás se había vivido en este país. Según su director, el economista Villar, el derrumbe de las exportaciones durante los últimos 4 años del gobierno Santos alcanza la mayúscula cifra del 49.8 %. Ni cuando la Guerra de los Mil Días, ni en la crisis de 1930 bajamos tanto en las exportaciones.
Pero entre 2012 y 2016 algo nos pasó. O el ministro de Hacienda nos engañó con sus pajaritos de oro o el presidente Santos prefirió conseguir platas prestadas para subsidiar hasta la corrida de un catre o las conversaciones de paz con la guerrilla nos durmieron el empuje exportador. Las cifras revelan que la exportación de combustibles y minería bajó casi un 30%, pero las manufacturas, de las cuales nos enorgullecíamos y las exportaciones menores de productos agropecuarios como las frutas, descendieron estruendosamente. Nos creímos un país petrolero y preferimos importar antes que producir y como no teníamos excedentes, dejamos de exportar.
Sin embargo, y es la paradoja, durante este cuatrienio santista del 2012 al 2016, el país no se derrumbó, los colombianos, dice RADDAR, aumentamos el consumo y hubo conque satisfacer pingües esperanzas. La explicación es muy sencilla: nos salvaron los dólares de la cocaína. Es exactamente durante este mismo período cuando se cuadruplican las siembras de hoja de coca y mucha, muchísima de esa plata se queda en Colombia.
Como el fariseísmo nacional no nos permite inscribir legalmente en las bases de datos la exportación de cocaína, el país va por un lado y las cifras por otro.
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