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Jueves, 1 de octubre de 2026

Adios Cate-Campo, tu memoria seguirá viva

Adios Cate-Campo, tu memoria seguirá viva 1

Adios Cate-Campo, tu memoria seguirá viva
Imagen destacada: https://elliberalpopayan.com/especiales/carlos-cate-campo-bastion-del-periodismo-caucano/

(Por Alfonso Luna Geller) El silencio se ha posado sobre las calles de Popayán, un silencio que duele, que pesa, que marca el final de una era. Carlos «Cate» Campo, el periodista que con su voz y su pluma narró las historias de esta ciudad, ha partido, dejando un vacío que será difícil de llenar.

«Catecampo se murió», la frase lapidaria que resonó en las calles, como un eco de incredulidad. Pero esta vez, la noticia era real, y la ciudad se sumió en un duelo colectivo, recordando al hombre que fue mucho más que un periodista.

Cate Campo no solo narraba hechos, sino que tejía historias humanas, con sus alegrías y sus tristezas, sus luchas y sus esperanzas. Su pluma era un pincel que dibujaba los rostros de la gente común, aquellos que rara vez tienen voz en los medios.

«Él tenía esa capacidad de conectar con la gente, de hacerlos sentir escuchados», recuerda, Antonio María Alarcón, con la voz entrecortada. «Para él, cada historia era importante, cada persona tenía algo que contar».

Adios Cate-Campo, tu memoria seguirá viva
Luis Horacio Bedoya, Luis Arévalo Cerón, Paloma Muñoz, Dairo Ortega, Carlos Campo (q.e.p.d.), Juan Diego Castrillón, Oscar García López (q.e.p.d.), Juan Sebastián Fuentes Campos, Alfonso Luna Geller, Silvio Sierra (q.e.p.d.).

Su vida fue un recorrido por los caminos del periodismo, desde sus inicios como «saca pruebas» en el taller de tipografía del Diario El Liberal, hasta su jubilación como corresponsal de El Tiempo. Pero más allá de los cargos y los reconocimientos, lo que realmente importaba era su pasión por contar historias.

«Él era un cronista de alma», dice otro colega. «Tenía esa habilidad de convertir lo ordinario en extraordinario, de encontrar la belleza en lo cotidiano».

Sus crónicas eran un reflejo de la vida en Popayán, con sus personajes pintorescos, sus tradiciones arraigadas y sus problemas sociales. No le temía a la crítica, ni a la controversia, siempre defendiendo la verdad con valentía y convicción.

En radio, su programa «Atalaya» era un faro de opinión en La Voz de Belalcázar. Luego, en Radio Mil 40, relató cuentos de espanto en «El Martes del Terror», recogidos de la tradición oral caucana. «Era el único que hacía llorar a los vivos y reír a los muertos», recuerda Antonio María.

Pero Cate Campo era mucho más que un periodista. Era un hombre de múltiples facetas, un apasionado del deporte, un amante de la bohemia, un amigo leal, un padre orgulloso, y un hincha incondicional de su querido Santafé.

Adios Cate-Campo, tu memoria seguirá viva
Yinner Bravo, Elí Alegría, Silvio Sierra, Carlos Campo (q.e.p.d.), Luis Horacio Bedoya, Antonio Alarcón, Dairo Ortega, Kike Alvarez.

«Él era un hombre de pueblo», dice un habitante de Popayán. «Conocía a todo el mundo, y todo el mundo lo conocía a él. Era parte de nuestra identidad».

Hoy, Popayán llora su partida, pero su legado perdurará en las páginas de sus crónicas, en las ondas de su programa radial, y en los corazones de quienes lo conocieron.

«Se nos fue un grande», dice un colega, con la voz quebrada. «Pero su memoria seguirá viva en cada historia que contemos, en cada palabra que escribamos».

Cate Campo, el periodista que narró la vida con el alma, descansa en paz. Su voz se ha silenciado, pero su eco resonará por siempre en las calles de Popayán.

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