Abelardo el castrado

Abelardo el castrado.
La historia de Abelardo y de su dramática relación con su amante Eloísa, ha ejercido durante siglos una fascinación extraordinaria en los anales y en las tradiciones de la cultura occidental. Fascinación no exenta de cierto rumor y de cierto elemento algo morboso, pero esa historia terminó imponiendo los significados dignificantes y extraordinarios asociados al amor erótico, cuando se fusiona con la inteligencia y se alimenta con altos valores espirituales e intelectuales.
Recordemos así sea brevemente esa vida y esa historia, curiosas y edificantes.
Pierre Abelardo nació en 1079, en Francia, más específicamente en la alta Bretaña. Tuvo un padre con nombre bastante raro: Berengario, que era culto y de noble familia. Abelardo en su temprana juventud eligió la carrera de las armas, pero siempre fue y continúo siéndolo un apasionado de la lectura y de los estudios varios. Se amistó estrechamente con diversos pensadores que se declaraban discípulos de San Anselmo. Un día, para asombro y contrariedad de su padre y su familia, renunció a sus derechos de progenitura y de su herencia y se dedicó con férrea disciplina al estudio de la dialéctica y también de la música. Y fundó una escuela y empezó a convertirse en una renombrado y polémico teólogo. Casi de inmediato encontró muchos alumnos y muchos admiradores de su elocuencia y de su talento. Por esos tiempos escribió un libro sobre “Introducción a la teología” El libro fue condenado por la prepotente e inquisidora iglesia de aquellos tiempos, supuestamente por discutir y apartarse de la dogmática tradicional.
A partir de dicho incidente su fama y su prestigio crecieron y se consolidaron en forma multitudinaria. Dicen sus biógrafos que por aquellas calendas empezó a vivir entre grandes alternativas de austeridad y de libertinaje. Y en esos años de 1107 se produce el gran encuentro de su vida. Conoce a la sugestiva ELOISA. Hija mimada y privilegiada de un adusto y celoso canónigo de apellido Fulbert, emparentado con los poderosos de la época. El de Eloísa y Abelardo fue encuentro de inmediato, mutuo y apasionado fervor. Eloísa hubo de quedar preñada y posteriormente tendrían un hijo a quien nombraron como ASTROLABIO. Abelardo se casaría con Eloísa posteriormente y en secreto.
El canónigo Fulbert, ofendido en lo más profundo de sus equívocos afectos por su bella hija montó en incontenible colera y programó terrible y dolorosa venganza. Contrató sicarios para que secuestrasen al aborrecido hacedor de sus desgracias. Secuestrado este, ordeno que se le practicase, la terrible y dolorosa castración.
Meses después de tan degradante evento, parece que Abelardo opto por arrepentirse de algunos de sus probables divertimentos con los goces de la carne y resolvió hacerse monje. Entre tanto la también adolorida Eloísa, sin duda llena de nostalgia por los placeres que brindó el castigado amor, ingresa a un convento en Argenteuil.
Abelardo, sin embargo, abandona el convento y regresa a promover controversias y a plantera nuevas y polémicas teológicas. En la emergente universidad de la época, es la estrella que mas brilla y la que más convoca discípulos y admiradores.
Polemiza ardientemente con las más reconocidos intelectuales y maestros de aquel tiempo. Con Alberico, Ludolfo y el respetado San Bernardo, entre otros.
En un concilio convocado por la Iglesia se condena su obra. Atendiendo los consejos de San Bernando, Abelardo toma la decisión de retractarse de sus doctrinas. Se lo nombra Abad de un monasterio. Ahí escribe su famosa obra “historia calamitatum” y las tres más que famosas cartas que le escribe a su amada Eloísa. Consideradas como las más grandes cartas amorosas escritas en toda esa época. Era el año de 1141
En una famosa disputa publica con San Bernardo, se acepta que Abelardo fue “vencido”. Por causa de dicho evento el papa Inocencio II lo condena a prisión perpetua y se lo recluye en un monasterio.Morirá en un mes de abril de 1142.
Eloísa Morirá en 1164, los muchos admiradores y devotos de la singular pareja, construyen un llamativo MAUSOLEO y logran reunirlos para que compartan la muerte y el indestructible amor que los unió en la vida. El mausoleo está ubicado en Paris, en el cementerio Peré lachaise, ahi permanecen perpetuando un gran amor que dura siglos. Un amor que ha triunfado sobre la infamia y sobre el olvido. Un amor que nunca entenderán los seres que han muerto sin haber amado.



