A manera de Elegía por Hernando Torres


Conocí a Hernando Torres hace unos treinta años como secretario del Juzgado Promiscuo Civil del Circuito de Santander, se trataba de unos de los cargos judiciales más importantes de la rama judicial, el cual debe ser regentado con las máximas calidades de ética, honradez y transparencia, para que la justicia funcione bien. En este señor, en aquel entonces relativamente joven, se cumplían las premisas atrás enunciadas a cabalidad, pero lo más notable era la sencillez con que cumplía sus labores, no solo por su buen genio, sino, que no trataba de presumirnos a los jóvenes que en aquel entonces pretendíamos convertirnos en excelsos procuradores de pleitos.
Su rostro reflejaba la tri-etnia colombiana, evidenciándose de un lado la afrocolombianidad y del otro, ojos claros que le conjugan con la nativa ‘mesticidad’ colombiana.
A mí me lo presentó el juez más famoso que haya tenido Quilichao, el doctor Ruiz, a quien le apodaban ‘Guillotina’ y me dijo: se trata de un joven que pretende agradar y que no tiene ínfulas y que además tiene a toda la familia preparándose, en efecto, tenía a todos sus hijos estudiando, logrando verlos posteriormente coronar sus carreras y ofrecerle a él y a Caloto grande muy buenos parabienes.
Escribo estas notas para reiterar la importancia de la humildad, así uno este prevalido de los mejores argumentos, porque hoy en día con la arrogancia y la petulancia, se pretende ocultar la ignorancia y Hernando fue todo lo contrario de esos malos hábitos; cuando me nombraron Magistrado del Tribunal Superior de Popayán, entre otras, por concurso y ocupando el primer lugar a nivel nacional, no dudé un instante en ofrecerle que fuera mi coequipero o auxiliar en la Magistratura, pero él me dijo, después de agradecer mi gesto, al son de unos buenos aguardientes, festejando, obvio, mi nombramiento, que no podía aceptarme porque él en Santander, por efectos de vecindad con Caloto, familia, amigos, etc., se encontraba muy cómodo y contento; mientras que en Popayán tendría que empezar hasta por buscar hotel. Lo cual entendí no en el sentido que él quería indicármelo, sino, que era un hombre sencillo sin ínfulas de ninguna clase.
Hoy me comentan que ha muerto, precisamente cuando me desplazaba para Cartagena al matrimonio de mi hijo mayor Néstor Raúl Jr, por ello quiero mandar mis condolencias a su esposa EMMA LUNA y a sus hijos que lo enorgullecían tanto: OSCAR, CARLOS, JULIETA Y JAVIER TORRES LUNA.




