PARA EL PROFESOR QUE CRITICA MI FE


Muchos alumnos escuchan continuamente el reproche de algunos profesores hacia la religión, reproches que buscan cuestionar o eliminar todo concepto religioso en sus alumnos, lo hacen resaltando algunos hechos históricos negativos y mostrando a la fe, la Iglesia y sus feligreses como algo anticuado, guardianes de prácticas y creencias que nada aportan al mundo moderno y científico de hoy.
Pero si vamos al origen y a los promotores de la ciencia, a los creadores de importantes inventos, a los orígenes de conceptos y descubrimientos científicos, encontraremos una larga lista donde aparecen nombres de muchas personas de fe e Iglesia: obispos, sacerdotes, frailes, monjas y fieles practicantes, hombres y mujeres que iban a misa y rezaban el rosario y que también hicieron grandes aportes científicos. Las antiguas catedrales y monasterios fueron también laboratorios y centros de cultivo científico y cultural donde surgieron grandes teólogos, literatos, filósofos, astrónomos, químicos músicos, artistas, ingenieros, arquitectos, médicos, entre otros. Actualmente muchos científicos profesan abiertamente y sin complejos su fe.
Sólo por citar algunos: Louis Pasteur, Nicolás Copérnico, Galileo Galilei (que no fue quemado por la Iglesia como afirman algunos), Edith Stein, André-Marie Ampère, Alessandro Volta, Joseph Haydn, Mozart, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Bossuet, Murillo, Daniel O´Conell, Miguel Ángel, Recamier, y Carlos Finlay, entre muchos otros, y eso que sólo estoy citando los católicos, pues en otras religiones también los hay, todos estos personajes nos demuestran que la religión no es el opio del pueblo, el opio del pueblo es la mala educación.
El promotor del lenguaje informático fue el sacerdote Jesuita Roberto Busa, la teoría del Big Bang se la debemos al sacerdote George Lemaître, la primera descripción de la teoría atómica al sacerdote Roger Boscovich, la ciencia que ahora conocemos como “genética” al monje agustino Mendel, el pentagrama se debe al monje benedictino Guido de Arezzo, el fraile dominico Domingo de Soto fue el primero en establecer que un cuerpo en caída libre sufre una aceleración constante, la afirmación de la redondez de la tierra ya la habían hecho San Basilio y San Agustín y la primera mujer en la historia en ocupar una cátedra de matemática fue la monja María Gaetana Agnesi.
Recordemos que la Iglesia fundó las primeras universidades en Europa y América, la Iglesia fue pionera en organizar el sistema educativo y hospitalario, gracias a la Iglesia llegó la primera imprenta a América. Muchos no saben que en el Vaticano existe la Academia Pontificia de la Ciencia creada hacia el año 1.603, su presidente por lo general es un premio Nobel, la conforman 80 académicos científicos no necesariamente católicos, hay ateos, cristianos no católicos y de otras religiones, aproximadamente 40 premios Nobel han pasado, surgido o enseñado en esta Academia, también hace parte de ella el famoso astrofísico y ateo declarado Stephen Hawking.
En fin, es muy difícil abarcar un tema tan amplio en un corto artículo, sólo hice una breve reseña de lo que hombres y mujeres de fe aportaron a la ciencia, no necesitaron que les probaran la existencia de Dios en un tablero o laboratorio, no presumieron de su inteligencia negando la existencia de Dios o burlándose de la fe de otros, simplemente desde la fe iluminaron las ciencias. Ten presente que si puedes enviar un correo electrónico o dar clic en tu celular, eso se lo debes a un sacerdote. “Porque el Señor da la sabiduría; el conocimiento y la ciencia brotan de sus labios.” (Proverbios 2,6).



