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Lunes, 5 de octubre de 2026
miércoles 7 diciembre, 2016 a las 3:40 pm

OXÍMORON

Rodrigo Valencia-Donaldo Mendoza[1]

Rodrigo Valencia-Donaldo Mendoza[1]
Rodrigo Valencia – Donaldo Mendoza
La muchacha vino con los capuchinos; el aroma espumoso interrumpió lo que venían hablando, pero, igual, toda charla informal comienza y termina sin condiciones fijas. Y ello hay de bueno en el encuentro fortuito de dos amigos que deciden compartir un rato: sin exigencias ni turnos comprometedores lanzan, por decirlo así, como una piedra al lago, y ven aparecer las ondas que se esparcen, a manera de pensamientos que van en cierto modo a la deriva, formando una conversación.

Y entonces continuó R: – Es que la dificultad de editar una revista cultural en estas comarcas es como imposible, politizadas únicamente para la utilidad y el servilismo económico. La cultura es el hijo de una mujer estéril; un proyecto sin campo real, que no nacerá nunca. Recuerdo aquel intento, en los 80; un grupo de jóvenes reunieron fuerzas, crearon un espacio que prometía logros.

D- Estuve cerca de esa revista. Era algo así como arte y trago. Había un poeta-filósofo. Los demás eran hijos idealistas de los ochentas.

R- Algunos de esos poetas fallaron, sucumbieron en el convencionalismo de la cultura oficial, creo…

D- Algunos sucumben a la manera de Gregorio Samsa y Bartleby el escribiente.

R- Entre otras cosas, no me acuerdo si leí al fin ese cuento de El escribiente que usted me recomendó hace poco. Estoy perdiendo mis asideros con el mundo.

D- No me has comentado. Como tampoco mes has dicho nada de El capote de Gogol.

R- De Gogol no he leído nada. Creo que el otro cuento lo descargué de internet (Bartleby), pero nunca lo miré.

D- Son los cuentos de lo gris que se va volviendo el funcionario…

R- Todos terminamos en la griseidad de la anonimia.

D- Me gusta la segunda, «anonimia».

R- Seguiremos creando un túnel, lo alargamos cada vez más; ahí perdemos de vista el sentido verdadero de lo real, y entonces la anonimia crece como un gigante que hace tabla de valores falsos con nuestra falta de luz.

D- Puede ser que la anonimia sea la atmósfera pertinente para el sujeto que decide vivir en una parcela de libertad, porque el latifundio nunca lo tendrá.

R- Viviremos en un latifundio minúsculo, risible.

D- Ese es un oxímoron, porque si es minúsculo es minifundio.

R- La idea era expresar el absurdo donde los contrarios se encuentran.

D- Bueno, ya estás tú mismo dando ejemplo de los tinieblos luminosos del oxímoron.

R- Es que recuerdo las profundas reflexiones del cardenal Nicolás de Cusa, que Giordano Bruno siempre tomaba como su maestro; logra demostrar casi geométricamente la identidad de los opuestos. Su obra “La docta ignorancia” penetra esos ámbitos…

Pero ya era hora de despedirse; además, una llamada al celular terminó con ese encuentro al aroma del café. Afuera comenzaba una fiesta bullosa, y ninguno de los dos quería aguantarse ese ruido con micrófonos, risas, aplausos y hurras de la multitud.

RVQ