Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026
lunes 28 diciembre, 2009 a las 7:22 pm

El tiempo y el poder de los mitos

Escrito por Jorge Muñoz Fernández

Al final y al comienzo de un año, cuando la sensibilidad humana salta al mundo de los afectos familiares y colectivos y el tiempo instala nuevos calendarios, es común encontrar en el lenguaje virtual o cotidiano la prolongación esperanzadora de los mitos.

La creencia que la vida terrenal es apenas una lánguida y desesperanzadora representación de dominios divinos, infinitos y perpetuos, asume en las palabras decembrinas o de año nuevo la traslación milenaria de los mitos creados por el hombre.

De alguna manera el potencial de las creencias míticas nacidas en los albores de la humanidad permanece intacto, salvo que los poderes sublimados y nuevas representaciones simbólicas, en virtud de los progresos del lenguaje, modifica la estructura de sus formas manteniendo su contenido inmune.

El discurso paralelo del mito de la vida sobrenatural prevalece. Mundo análogo, pero sin el sufrimiento terrenal; mundo donde la ficción de la felicidad no incluye el trabajo enajenado – ganarás el pan con el sudor de tu frente – , estigma que predomina en la cultura judeo-cristiana en virtud de la expulsión de Adán Eva del paraíso, y cuyo iluminado regreso significará la eliminación de las relaciones sociales de trabajo.

Siempre el mito como generador de confianza e interpretación del mundo. Dioses que desde la era paleolítica han obrado como reguladores de conflictos, dioses antropomorfos; cuando el cielo con sus tempestades y sosiegos configuró en la frágil conciencia del hombre los primeros poderes divinos.

Muchos mitos han muerto, y es una lástima, el racionalismo y el positivismo les dieron temprana sepultura. Los pocos que quedan con el advenimiento de la posmodernidad ya no producen embeleso. El mismo mito de la libertad, la igualdad y la fraternidad de la Revolución Francesa fue inhumado por el certero golpe del mercado.

Los mitos, cuando rompen las fronteras de la fantasía pasajera, enriquecen la vida, son la pedagogía de la angustia ante lo desconocido y con ellos, en estrecha alianza con la ciencia, la humanidad puede entender la vida, la muerte, el nacimiento y el universo. Útiles son para que los desesperanzados de Garrick puedan sobrellevar la desolación humana.

Observar en el Museo de El Prado de Madrid el Guernica de Picasso significa sentir repudio por la guerra. Se siente el dolor y los gritos de los asesinados, la represión de la nación vasca y la victoria moral de los vencidos. En la monumental obra el pintor acudió a los mitos sacrificiales primitivos que honraban a los animales que entregaban su vida por la humanidad. El mito de la paz, representado en una paloma que casi no se aprecia, arriba un toro oteando la escena, que en palabras del pintor significaba “brutalidad y oscuridad”, fascismo, poder autoritario.

Tiempos de convulsiones sociales, donde pintores y escritores pueden con sabiduría sacerdotal enseñarnos a mirar los mitos de una manera diferente. Para llenar el árido, embaucador y falaz lenguaje de la política tradicional, que ha convertido a los héroes, caudillos y dirigentes inmolados en serenas efigies.

Tiempos para que el arte, liberado de la razón y de la lógica, produzca saltos en la interpretación de los grandes conflictos que padecen los pueblos y la vida, y nos enseñe a trabajar por un mundo donde la justicia no sea un mito más en la balanza adocenada de la historia.

Feliz y Próspero Año Nuevo.

Caracas DC. Diciembre 28 de 2.009

Leer más…

Articulos relacionados