PIÉNSELO DOCTOR URIBE

Toda clase de conjeturas nos estamos haciendo los colombianos sobre la actitud del expresidente Uribe de no considerar la propuesta de Timochenko, el jefe de las Farc, de sentarse a conversar, contestando más bien con un comunicado farragoso.
¿Por qué no le coge la caña y nos ayuda a los colombianos a bajar la temperatura a un proceso que sabemos que busca la paz pero sobre el cual hay diferencias?
Si Uribe acepta reunirse con Timochenko, los Estados Unidos o el Papa les facilitan algún sitio dónde reunirse. Sentarse a conversar con el enemigo no puede seguir siendo un problema de convicciones y venganzas.
Si Uribe acepta reunirse con Timochenko, no pierde un ápice de su imagen de batallador. Por el contrario, consigue sacar a un lado a su verdadero y gran rival, el presidente Santos, y el rumbo de las negociaciones de paz saldría de las manos de esa rosquita que Enriquito Santos y Álvaro Leyva han ido manejando tras bambalinas.
Uribe y Timochenko, similares a Bolívar y Murillo, reunidos conversando sobre cómo llegar a la paz olvidando y perdonando y no atrincherándose en venganzas, restauraría al expresidente como el verdadero líder de la derecha y sus seguidores, y el resto de los colombianos, estaríamos hoy convencidos que su liderazgo no se está perdiendo.
El país no puede dejar pasar la oportunidad. Esa reunión abriría una gran puerta para convocar a todos y cesar la división profunda que ya nos afecta.
¿Por qué no recapacita el expresidente y acepta la invitación y se sienta a conversar con Timochenko?
Publicado en ADN, mayo 19 / 2016



