LA MUJER, EL AMOR Y LA GUERRA

MATEO MALAHORA / [email protected]
Recordamos hoy, Día de la Mujer, a Simone de Beauvoir quien decía: “No se nace mujer: se llega a serlo (…)”. Monique Wittig sostuvo también que el género es una construcción cultural. Así, el problema no son los hombres, sino el sistema político social que genera el patriarcado, donde la violencia incursiona contra la feminidad.
TU VOZ
Tu voz es una alianza
entre sonidos
pentagramas de amor
poemas y canciones.
Tu voz es un concierto.
Lenguaje en festival.
Surtidor de confianza.
Fruta de luz. Palabra diluida.
Tu voz es canto libre
me cautiva,
libera las cadenas
y rompe la emboscada que prepara
el silencio.
En mi lucha tu voz es como fuego,
llama, soporte, certidumbre
sin sombras, alegría.
Y cuando estás conmigo, con modestia
confieso, que a veces yo no existo
si tu voz no me nombra.
LA GUERRA
“En nombre de la paz,
desatan guerras.
¿No tienen vergüenza?“
-Nikki Giovanni
La guerra
siembra surcos y sangre
en los sueños del planeta,
deja al mundo indefenso,
mientras el aire traza
sobre la piel de los hambrientos,
colores de ceniza.
Los dueños de la guerra
emplazan en las manos del odio
llamas como banderas,
arrasan la inocencia, trabajan
a destajo y pagan la muerte con pobreza.
Fraguan, con el oro y el ojo de la venganza,
las mentiras del mundo.
LLAMADA
“Los poetas, las poetas, no saben
de la guerra, de ella saben los que
matan y mueren”
-Modaira R Marcano
Hola mi amor. ¡Salam Aleikum!
¡Aleikum Salam!
Un beso y un abrazo.
Voy camino de Bagdad,
por las calles heridas que se arrastran,
el grito de las piedras.
Luna y sangre.
El rostro de la bestia.
Dolor que fluye en la esquina
de las casas.
Con la piel inflamada de los niños
‘PA卍’ en los muros escribe el invasor.
Bueno mi amor,
gracias por la llamada,
antes que el sol inflame
la última batalla,
protege mi memoria
en un lugar seguro.
¡Ah! olvidaba decirte:
comparte el pan y el agua con los muertos.
¡Aleikum Salam! ¡Salam Aleikum!
LA VENDEDORA DE ESPEJISMOS
Para aquellas trabajadoras que se ganan la vida vendiendo ilusiones.
Los desheredados tienen
su propio mercado
de ilusiones.
Una mujer madruga.
Al salir de su casa
arroja sus tristezas a la calle.
Una mujer madruga.
Reúne sus vigilias
en la almohada, ordena las estrellas,
las rocas de las nubes,
toma la ruta dorada del trabajo.
Una mujer madruga.
Su voz, entre mujeres solas,
enciende la quimera de los números
en la esquina del parque.
Una mujer regresa y en la noche
agradece, al conjuro de la suerte,
la visita del pan a los manteles.
Fulguran las pupilas de sus hijos.
En sus sueños albures y fortunas
la pobreza desmonta los armarios
y el espejismo de los ganadores
crepita en las puntas de una orquídea.
ESACALERA
De besos y vocablos
Por una escalera
Hasta tu boca
Desde tus pies
Ascenderé
Tu amor
Niegas
Me
Si
COORDENADAS
Al NORTE
están tus besos,
tus palabras como pájaros que describen
y dibujan en el aire, libertades aladas.
Al ESTE
y al OESTE
están tus brazos,
prisión morena donde el amor
proclama la fiesta de la vida
y alzan el vuelo tus palomas desnudas.
Al SUR
están tus pasos
tus pies que me conducen
al refugio amoroso de tu cuerpo:
la tibia geografía de tu hermosura.
Rehenes somos del amor
cuerpos que se consumen en la entrega
y celebran la fuga del gozo encadenado.
HASTA PRONTO
“Démosle una oportunidad a la paz”.
-John Lennon
Cuando recibas
tu dotación de guerra
que no te falte el agua
la ternura ni el fuego.
Vigila que las uvas
pasen revista al odre
donde el vino reposa
la embriaguez en la tarde.
No dejes que la sed
rompa sus cántaros.
Copa su afán temprano.
Invade su cuartel solitario.
Emplaza tus banderas
en posiciones elevadas
donde las fuentes riegan
las sublevadas trovas cristalinas.
No acampes los recuerdos
en los terrenos bajos.
La altura es necesaria
en los campos de batalla.
El olvido coloca en la mirilla.
Enfoca los momentos felices.
Dispara tu munición de ensueños
y el regreso a mis brazos
no tendrá escapatoria
Retírate si avanza el desafecto.
Acosa el desaliento
en su estación de invierno.
Y si la angustia esquiva
su respuesta estratégica,
destruye su refugio
su fortín de congojas:
Tu victoria de abrazos
y el alegre regreso
no albergarán peligro.
Recuerda,
no le huyas a mi amor
cuando regreses de la guerra.
No olvides tu equipaje de sueños.
Hasta pronto, no hasta siempre.




