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Sábado, 3 de octubre de 2026
viernes 25 junio, 2010 a las 6:35 pm

Proclama.Cauca y la Institucionalidad del Partido Liberal

Por Alfonso Lunageller

En la edición No. 275 del periódico impreso Proclama.Cauca fueron publicadas varias opiniones de columnistas permanentes que criticaron las actitudes de ciertos dirigentes liberales porque anticipadamente a la elección de presidente de la República el pasado 20 de junio, decidieron respaldar las aspiraciones del candidato del Partido de la “U”, Juan Manuel Santos, lo que hizo prever, para muchos observadores desprevenidos, incluyéndome en esta postura, que el Partido Liberal estaría ingresando, encabezado por sus líderes recién elegidos al Congreso, de manera oportunista, a una ‘repartición de lentejas’ mientras los nuevos dueños del poder urdirían su propio funeral, en beneficio de un partido único, de ‘unidad nacional’. El director de este medio recibió en diversos escenarios vehementes reacciones de políticos y ciudadanos interesados.

Por otra parte, un artículo que analizaba la destitución de Híber Jaramillo como jefe de la administración municipal de Miranda, y proponía para las votaciones del 18 de julio a un candidato diferente al de su cofradía, desató la ira de los funcionarios, que exaltados y hasta fanatizados por sus cargos, arremetieron contra el director del periódico, amenazándolo, si insistía en la permisividad a la libre expresión de sus columnistas, con frenar los trámites administrativos y pagos de la contratación que ejecuta Proclama.Cauca en ése municipio. Esta serie de ataques en contra de periodistas desde la administración pública es una muestra de intolerancia de los burócratas convencidos de que el desempeño transitorio de una posición oficial los faculta para pretender la violación del derecho humano a la libre emisión del pensamiento.

Hubo en otra parte del periódico una cruda diatriba contra el representante electo Carlos Julio Bonilla Soto que obviamente no compartí, porque se trató de una anticipada reprobación a su ejercicio parlamentario que apenas comenzará el próximo 20 de Julio. Es más, no estoy en acuerdo con ella porque son miles de ciudadanos los que están convencidos, como yo, de que por sus reconocidas ejecutorias en la administración pública y en el enfoque que tiene sobre las gestiones que debe realizar en beneficio de la sociedad del inmediato futuro, Carlos Julio tiene relevantes condiciones morales, técnicas y profesionales para desempeñarse en el Congreso de la República como uno de los mejores parlamentarios, igualmente, porque no fue elegido impensadamente, heredando algo que no merecía, sino porque, contrariamente, es un dirigente que tiene innato un gran espíritu de servicio, y porque a nuestras comunidades presentó los proyectos que trabajará en el Parlamento y se los aprobamos sabiendo que sabrá granjearse el agradecimiento público. Al parecer, la opinión estaba cargada de disensiones personales del columnista.

A pesar de todo ello, no es la primera vez que este periodista tiene que afrontar las consecuencias de sus propios criterios y de las opiniones de sus colaboradores. Es una condición inherente que debemos soportar quienes decidimos ejercer esta noble profesión. Por lo mismo, siempre será nuestra obligación crear las condiciones necesarias para que las personas puedan expresar libremente sus opiniones en Proclama.Cauca, sin ser coartadas e intimidadas, inclusive, aceptando que los periodistas nos hemos quedado cortos en la denuncia de fraudes que cometen a diario en esta región del país. Pero también debo reconocer nuestras carencias cuando se utiliza el medio para atropellar reputaciones de manera irresponsable. Y pienso que el escritor invitado por un periódico a colaborar con una columna de opinión establece con la entidad una relación ética no escrita, pero ceñida a patrones de mutuo respeto, lealtad y franqueza dentro de los preceptos de libertad de palabra propios de la democracia.

En lo atinente con la postura política enunciada al principio, temí por el establecimiento en Colombia, según lo anunciado por Santos Calderón, de un presunto régimen de partido único, de ‘unidad nacional’, caracterizado por el monopolio de la actividad política y la voluntad de imprimir la marca de la ideología oficial sobre el conjunto de la sociedad, por eso me asusté; además, porque esa ‘unidad nacional’ es un rasgo esencial del totalitarismo del Estado, que combina los sentimientos de fe y miedo, para reducir a la impotencia a los que no creen en la doctrina oficial y consecuentemente, deberíamos prepararnos para asistir a las exequias del Partido Liberal. Pensaba que si Santos fuera el presidente, uno de los elementos esenciales de la democracia representativa, que es la vigencia del régimen plural de partidos y de las organizaciones políticas, sería condición descartada del escenario político colombiano, y entonces, todo terminaría absorbido por la “U” a cambio del más incierto futuro. Por eso mismo, llegué a pensar que el presidente usaría el poder legislativo como apéndice del ejecutivo, quebrando otro elemento de la democracia: “la separación e independencia de los poderes públicos”.

Pues bien, el Senador Jesús Ignacio García Valencia, presiente del Directorio Liberal Departamental y el electo Representante a la Cámara Carlos Julio Bonilla Soto, decidieron hacer claridad. La decisión del Partido Liberal de entrar a hacer parte del proyecto de unidad del electo presidente de la República Juan Manuel Santos, garantiza la institucionalidad del Partido Liberal, no pierde su autonomía, ni significa que se renuncie al control político. Esto se logró gracias a los oficios de la Fundación “Buen Gobierno” que asesora a Santos y al Instituto de Pensamiento Liberal “Alfonso López Michelsen” que cumple igual función en el Partido Liberal.

“El Partido Liberal sigue con su autonomía política. Sin embargo, pienso que el Partido necesita una reingeniería, reencontrarse con su liderazgo, y esto le va a ayudar mucho a tener un escenario de primera línea”, puntualizó Carlos Julio. Aclaró que eso no significa que el liberalismo esté en pos de puestos burocráticos, ni de apoyar el clientelismo.

“El doctor Santos hizo una convocatoria de un gobierno de unidad nacional y mantendremos un diálogo. Tendremos una actitud constructiva y de diálogo con el nuevo gobierno”, afirmó García Valencia. Los congresistas aceptaron la propuesta hecha por Rafael Pardo de aceptar la invitación de Santos, con el fin de establecer “temas de trabajo legislativo a partir del 20 de julio, cuando será instalado el nuevo Congreso”. El jefe único del Liberalismo, le propuso a los senadores y representantes electos, los que tendrán que relacionarse con el nuevo gobierno, asumir la postura definitiva del partido. La votación fue mayoritaria. Por ejemplo, entre los 37 representantes a la cámara, que se reunieron este miércoles, uno solo votó en contra de aceptar la invitación pública de Juan Manuel Santos. En la noche del martes, la bancada de senadores había adoptado esta misma postura.

García Valencia insistió en que “el liberalismo considera fundamental para avanzar en este acuerdo, una actitud clara frente temas como la independencia y el respeto a la justicia, la independencia de la Fiscalía General de la Nación y el ataque en serio a la corrupción”. Aclaró además que el Partido Liberal tiene un programa representado por “Una Colombia Justa” y expresado en una agenda legislativa a la que se comprometieron todos los congresistas liberales. Agenda que contiene, entre otros temas, la ley de primer empleo, la ley de reparación a las víctimas, el sistema de seguridad social para trabajadores independientes e informales, la reforma a la salud y la reforma tributaria integral, además de la reformulación de la política agropecuaria, pues “en el futuro los recursos de apoyo deben dirigirse a los pequeños y medianos agricultores, especialmente hacia cultivos de producción de alimentos, en oposición a lo que hizo Uribe, apoyando a los grandes terratenientes de este país; además, vamos a trabajar en la modificación del régimen de regalías, que se ha convertido en plata de bolsillo del presidente, repartidas según sus caprichos personales; esto no va a continuar y como puede apreciar, son las que hacen parte de este acuerdo nacional, exclusivamente programático”, concluyó el Senador García.
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