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viernes 23 julio, 2010 a las 5:50 pm

El ángel de la bicicleta

FABIO ARÉVALO ROSERO MD*

León Gieco es considerado uno de los pilares del rock argentino, junto a Charly García y Luis Alberto Spinetta. Es uno de los máximos exponentes de la música latinoamericana, y es reconocido en todo el mundo. Su presencia engalanó el III Festival Iberoamericano de Cultura en Medellín demostrando su poderosa vigencia como músico y cantautor. Con una prolífica carrera de más de 40 años, mereció a fines de 2008 una producción musical de homenaje por parte de grandes artistas de la talla de Gustavo Santaolalla y Mercedes Sosa (entre otros). Santaolalla, su gran amigo, es el músico latinoamericano más exitoso con dos premios Óscar de la Academia en su haber, por mejores bandas musicales.


Gieco se ha caracterizado por mezclar el género folclórico con el rock y por las connotaciones sociales y políticas de sus canciones, a favor de los derechos humanos y la solidaridad con los marginados. Ello lo ha llevado a mantener vigentes causas sociales a través de hechos fidedignos como el de Claudio Lepratti, más conocido como “Pocho”. Conocer la historia de Pocho es conocer un poco el contexto de la historia reciente de Argentina.

Lepratti nació en Concepción (Provincia de Entre Ríos), como el mayor de seis hermanos. Siempre manifestó una vocación altruista de apoyo a los más necesitados. Estudió unos años de derecho para luego ingresar a un seminario donde permaneció cinco años. Insatisfecho abandonó y decidió obrar por los más vulnerables, por su cuenta. Se radicó en la ciudad de Rosario. En el barrio Ludueña participó activamente en las organizaciones sociales cuidando y alimentando a niños abandonados. Fue pacífico y comprometido; lo poco que ganaba lo ponía a disposición de la gente que lo necesitaba. Participó y promovió la formación en más de veinte grupos de niños y adolescentes de las barriadas populares. El ángel de la bicicleta, le decían, porque andaba en su “bici”, buscando la ayuda para los pequeños que cuidaba.

Pero el 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que controlaban saqueos y revueltas comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando: “¡No disparen, que hay pibes comiendo!”. Un uniformado hizo fuego  con balas de plomo acertándole una de ellas en la tráquea.

Lepratti a sus 35 años se convirtió en mártir y símbolo de la resistencia de los sectores más desposeídos de la provincia de Santa Fe. Después de aquel asesinato, en las calles de Rosario se ven las figuras de una bicicleta alada, recordando a Pocho. Además de murales y monumentos en su homenaje.

En julio de 2005, León Gieco compone una hermosa y sentida canción que graba conjuntamente con un video que llamó “El ángel de la bicicleta”, como homenaje póstumo al militante social rosarino. Entre sus versos se escucha:

“Sus palabras tan dulces, tan claras, cambiamos por truenos.

Sacamos cuerpo, pusimos alas.

Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja, por las esquinas del barrio, por calles.

¡¡Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo”.

Apostilla: Recomiendo especialmente llegar a este enlace:

Allí está la producción de León Gieco, El ángel de la bicicleta, un valioso documento. Aparece disfrazado de presidente y escribiendo grafitis. En ellos se pueden leer frases como: “Pocho era como Cristo, como El Ché, un amigo, un compañero” “Era el mate calientito para el alma”. “Pocho era un multiplicador de panes y guisos”. Se pueden ver imágenes de Pocho, con un cierto parecido al Ché.

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