Los hechos que se vienen denunciando desde hace varios meses en contra del defensor del pueblo Armando Otálora, lo configuran como todo lo contrario. Según las denuncias del periodista Daniel Coronel, en vez de defender ataca, en este caso a sus subalternos. Pero lo que es peor el acoso al parecer no solo es laboral, también es sexual, siendo este un delito muy grave. Máxime si viene de una autoridad que debe mostrar la mejor compostura, valor moral y ética.
“Me encantaría c…rme a tu amiga”
Según los chats denunciados por las víctimas y presentados por Coronel, se evidencia un exabrupto ético. Aparte de mostrar sus partes íntimas para intimidar, a una de sus subalternas le envía semejante mensaje obsceno y grotesco (Mucho más para un alto funcionario): “Me encantaría clavarme a tu amiga” (Ver foto adjunta). Sin comentarios. Es evidente que una persona de esta calaña no debe representarnos en un cargo que entre otros asuntos propende por el respeto a los derechos humanos y la dignidad. Al parecer ese ha sido lo que más ha vulnerado entre algunos subalternos. Nos unimos a las voces que exigen la renuncia de este bizarro funcionario.
Defensoría del pueblo irrespeta a los peatones
Y para rematar la gran crisis institucional de la Defensoría del Pueblo en Popayán no se queda atrás. Tiene sus oficinas en la carrera cuarta, muy cerca del centro de la ciudad y se sigue suponiendo que es una institución de protección, defensa y acompañamiento a la gente. Pero al intentar pasar por su acera, fue imposible. Presenta una invasión de la zona peatonal con sus propios autos (ver foto adjunta del pasado 22 de enero). El tráfico automotor por esta vía es alto y pesado por lo que son perentorios generosos andenes para peatones. Como caminantes ante el desplazamiento obligado causado por los flamantes autos de la mal llamada (en este caso) “defensoría” debemos arriesgarnos a transitar por la calzada vehicular, exponiendo nuestras vidas. Seguimos insistiendo, un programa de Cultura Ciudadana y Convivencia no trascenderá ni provocará efectos transformadores en la ciudad, si no son las instituciones las primeras en dar ejemplo. En este caso es paradójico que una organización que se supone defiende a las personas, más bien las irrespeta y las “ataca”. Aparte de este jalón de orejas público, la Defensoría del Pueblo en Popayán ya recibirá su llamado de atención con copia al nivel central y a organizaciones sociales y de derechos humanos.
La invasión del espacio público por autos oficiales
Es muy común ver como en el centro de la ciudad se persiguen y a veces se maltratan humildes vendedores ambulantes que invaden y ocupan el espacio público. Pero nos hacemos los de la oreja mocha, si los mismo lo hacen “altos” funcionarios locales o provincianos. En los alrededores del bello edificio de la Alcaldía de Popayán en las calles cuarta y quinta es muy evidente la invasión del espacio público por automotores (ver fotos adjuntas tomadas el pasado 22 de enero). Pero son los carros oficiales de la misma alcaldía, del concejo y la asamblea departamental, los que más contaminan, afean la ciudad, congestionan estas calles y desplazan a los peatones. Es notorio que estos indolentes funcionarios tienen o una extrema dependencia del carro o una muy baja autoestima que depende más del auto. Y lo peor es el mal ejemplo que siguen brindando. Para sacar adelante un programa de Cultura Ciudadana y Convivencia hay que ser coherentes y dar ejemplo. También recibirán su respectivo llamado de atención.
Para la reflexión y acción
“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”. (Albert Einstein).




