LA CASA DEL LIBRO TOTAL
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
La Casa del Libro Total ocupa una casona construida en el centro de la ciudad de Bucaramanga, Colombia, hace doscientos años y restaurada en su forma actual por sus propietarios Sistemas y Computadores S.A. SYC.
SYC en cooperación con la Fundación Casa del Libro Total, fundación sin ánimo de lucro, están realizando el proyecto del Libro Total. Este consiste en tener un solo libro y dentro de él todos los demás libros, en forma digitalizada y que puedan ser consultados, sin costo alguno, por cada uno de los computadores del universo.
SYC dice que libro total es un esfuerzo por rescatar, conservar y difundir, de manera digital, el patrimonio cultural de los pueblos.
SYC es una compañía de ingeniería que presta sus servicios, nacionales o internacionales, a través de «outsourcing». Outsourcing es cuando una organización transfiere la propiedad de un proceso de negocio a un suplidor. La clave de esta definición es el aspecto de la transferencia de control.
En la Casa del Libro Total de Bucaramanga, se prestan, además del Libro Total, servicios públicos como: bancos, el Banco Popular, pago de impuestos, biblioteca, salón de lectura y se cuenta con una editorial rápida y moderna. Hay exposiciones de obras de arte, conciertos.
Libro Total tiene catalogados los libros, algunos ellos con el nombre de los departamentos de Colombia: Caldas, Santander, otros, por países como: Colombia, Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, España, etc.
Abriendo el del departamento de Caldas encontramos varias partes de los libros históricos que se refieren a Popayán y el Cauca. En el libro «Caldas en las Crónicas de Indias (2007)» se pueden leer apartes de: Juan de Castellanos, Juan López de Velasco y descripción de la Gobernación del Gran Popayán.
El Libro Total de Bucaramanga se diferencia de las voluminosas bibliotecas de libros digitalizados de uso universal de Google y Luis Ángel Arango, de Bogotá, Colombia, en que en el Libro Total se pueden introducir anotaciones sobre el mismo libro. Si el libro está escrito en idiomas diferentes, se pueden leer, si se desea, pues en la página izquierda aparece en un idioma y en la del lado el otro. También el Libro Total contiene explicaciones e informaciones habladas.
Referencias: CNN e información de Sistemas y Computadores S.A., SYC.
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PALABRAS DE AMALIA GRUESO DE SALAZAR* EN EL FUNERAL DE DORA INÉS MALAGÓN DE PACHAJOA – EN LA IGLESIA SAN RAFAEL – ROCKVILLE, USA. MAYO 11 2011
Dorita:
Decirte adiós en este momento es bien difícil para mí y lo hago por petición de tu hija Dora Consuelo conocedora del gran cariño y amistad de más de 36 años y medio desde que llegamos los Salazar a vivir en este gran país y nos encontramos con ustedes los amigos del alma los Pachajoa Malagón.
Recuerdo que Gustavo, tu hermano Dorita, me dijo cuando nos veníamos a Washington que aquí vivía su hermana y nos la recomendaba y mi padre Hernando Grueso Arboleda también me dijo: en Washington vive un gran hombre que es Mario Pachajoa, búscalo. Ambos tenían la razón y fue así como esa amistad o hermandad cada día se fue fortaleciendo más y más y muchas faenas de la vida diaria las disfrutamos conjuntamente.
Cabe recordar entre otras cuando tú y yo entramos aprender Inglés en el Instituto” Americanization” de Washington y posteriormente tomamos clases de Inglés y de Deportes, en El Montgomery College y así miles de cosas más pudiera citar cuando nuestros hijos eran pequeños, o en la época de su adolescencia o primera juventud. Cuando cada hijo tomo su rumbo, iniciamos otras actividades en las cuales tú siempre estabas presente activa y contenta.
Posteriormente, la enfermedad de Mario Enrique y su fallecimiento, cambió tu vida. El dolor de esa pérdida fue difícil para ti superar. La aceptaste con la resignación y fe Cristiana heredada de tus progenitores. Sin embargo, la muerte de Kique, fue muy triste para ti y te escuché en repetidas ocasiones decir, que todos los días lo extrañabas y te hacía mucha falta.
Es increíble Dorotea, como así te llamaba cariñosamente, que en el preciso día en que tu hijo cumplía años, mi Dios te llevó de este mundo para estar con él. Dios sabe sus designios y hoy disfrutas de la compañía de tu hijo en la presencia del Señor y juntos seguirán siendo el faro para velar por Mario tu compañero fiel y amado, de tu hija Dora Consuelo, de tu yerno José, de tus nietos Ángela y Esteban, de tu hermano Gustavo y cuñada Marinita a quienes quisiste tanto.
Dorotea tú fuiste como una hermana para mi, nos hablábamos casi a diario en especial cuando iniciamos con Mario las actividades de la Red de Payaneses y de Popayán Corporation.
Recordar a Dorita es algo bello, pues estaba adornada de las mejores virtudes y cualidades que un ser humano pueda tener. Siempre amable y jovial, ella brindaba cariño, ayuda y con afecto lo hacía sentir a uno bienvenido, siempre pendiente en que actividades positivas o negativas podría colaborar.
Qué falta Dorita nos vas hacer. Tú fuiste un ser especial y cuando uno está lejos del solar nativo y de la familia, tenía la felicidad de tenerte a nuestro lado, de disfrutar de tu compañía, de pedirte favores o hacer recomendaciones cuando así lo necesitaba.
Tantos pensamientos y sentimientos están en mi memoria, como estoy segura lo sienten los amigos aquí presentes y distantes que compartieron su vida contigo en Washington.
En este momento, en que tú has tomado el camino eterno nos queda la realidad de Mario y de tus hijos con quienes te recordaremos siempre. Ellos, pueden estar seguros de que continuaremos ofreciéndoles nuestra solidaridad cariño y amistad.
En este sentido y con el debido respeto quiero citar aquí las palabras de Guillermo Alberto Constaín, en un mensaje que le envía a Mario y que dice:
“Parece imposible dejar el recuerdo, el calor y el afecto de la queridísima Dorita.
Nos ha golpeado en el alma su despedida.
Nos la imaginamos llena de alegría e inteligente buen humor abrazando por fin a Mario Enrique, allá en la inmortalidad que conquistó con su bondad y su fe.
Tu bien sabes con cuanto afecto te acompañamos Mario, a Dora Consuelo y su prole, a Gustavo y los suyos, a los parientes y amigos del alma que compartieron su vida en el Washington que tanto amamos, donde su recuerdo ilumina nuestras vidas”. Firman, Guillermo Alberto, María Cristina y familia.
Y para terminar, me hacen falta otras ideas para expresar mis sentimientos y recurro traer en mi ayuda las palabras que encontramos en la Biblia, en Corintios 1 versículos 3 y 4 que dice:
Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor. Padre lleno de ternura, Dios del que viene todo consuelo.
El nos conforta en toda prueba, para que también nosotros seamos capaces de confortar, a los que están en cualquiera dificultad, mediante el mismo consuelo que recibimos de Dios.
Adiós Dorita te llevas contigo nuestro corazón. Nunca te olvidaremos. Hasta que nos volvamos a encontrar.
* Amalia Grueso de Salazar, Presidente de «Popayan Corporation», ex-Gobernadora del Departamento del Cauca, Colombia.
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LA TRAGEDIA DE DON PATOJO
Amigos:
Jaime Vejarano Varona, con su aguda pluma, nos relata la tragedia de Don Patojo que depende el que se transforme en real, según los planes que ejecuten quienes toman las decisiones.
POPAYÁN EN LA RECTA FINAL
Por: Jaime Vejarano Varona
Popayán junio 2011
“O larga y negra partida”
Don Patojo no pudo más y no quería ver el desenlace de esta tragicomedia que está sufriendo nuestra ciudad. El progresivo deterioro arquitectónico, humano, social, histórico y familiar en que se consumen tantas virtudes que distinguieron a nuestra querida Popayán.
Cuando se pensaba que nada más podría ocurrir en esta carrera desbocada hacia nuestra total consumición, viene una nueva estocada a su pasado glorioso, a su historia, a sus próceres. El sabio Francisco José de Caldas, mártir insigne que ofrendó su vida por la libertad, se queda sin casa. Se la arrebatan para convertirla en agencia de licores. ¡Quién pudiera creerlo!
Así que Don Patojo, desesperado y sumido en inmensa pesadumbre resolvió alejarse de su ciudad natal, la que tanto quiso. Y puso tierra de por medio. No quería ver, ni participar en la hecatombe de la ciudad gloriosa.
Hoy, tras una década de ausencia, año 2022, Don Patojo regresa a sus lares y esto es lo que le sucede.
Se encuentra en alguna esquina con un hombre ya endurecido por la vida, su cabeza blanca y profundos surcos pero ningún amago de sonrisa en su rostro.
Cuénteme, le dice Don Patojo, que hay del Popayán que dejé hace diez años. ¿Existe aún el Paraninfo de la Universidad?
-Pues el edificio está allí. Lo que pasa fue que lo alquilaron para un gran depósito de panela. Bien rentado, eso sí.
¿Y el Parque Mosquera?
-Asómese usted qué bonito conjunto de casas de interés social que levantaron en ese lote.
¿Y las casas Valencia, Mosquera, Obando?
También señor, están produciendo buen dinero. Se convirtieron en hospedajes para visitantes de paso que vienen a feriar cualquier cosa.
Bueno, y las Estatuas que había en la ciudad, unas doce, ¿que pasó con ellas? -inquirió estupefacto Don Patojo.
-Pues le cuento: las recogieron todas, las arrinconaron en donde funcionaba la Junta Pro Semana Santa, que ya desapareció porque se quedó sin procesiones y pensaban mandarles a fabricar unas andas para organizar un desfile anual de próceres. Pero nadie se midió a cargar esos pasos tan pesados y entonces resolvieron mandarlas a fundir a una fábrica de ollas en Cali. Creo que les dieron unos buenos pesos, pero como que esa plata se perdió pues nadie supo a donde fue a parar.
Cuando me fui, hace diez años, había aquí un gran Archivo Histórico. ¿Todavía existe?
-No mi señor. Si viera las toneladas de papel y cartón que sacaron de allí para reciclaje. Claro que las pagaron, no sé qué tanto, pero fue buena plata. ¿A que bolsillo llegó? Hummm!
Y dígame, ¿dónde puedo conversar con algunos popayanejos?
-¿Popayanejos? … Ah! No, de esos ya no queda ninguno. Todos se fueron llorando y dijeron que ya no volverán.
Después de lo escuchado no se atrevió a preguntar por la Cruz de Belén.
Hasta allí llegó Don Patojo. Se desmadejó, quedó sin aliento, cayó al suelo cuan largo era y casi se le va la respiración.
Cuando se repuso pidió que lo llevaran al Terminal de Transportes y huyó despavorido de su ciudad natal.
Hoy vive rumiando recuerdos en un sanatorio mental.
Jaime Vejarano Varona.
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CAROL GRIFFIN DE ESTRADA
Por: Amalia Grueso de Salazar.
Mayo 2011
El 13 de mayo murió en Albuquerque New México U.S., la Psicóloga Carol Griffin de Estrada, esposa del Psiquiatra Tulio Estrada Ángel.
Ha sido muy triste esta noticia para los que tuvimos la dicha de conocer a Carol y de compartir ratos inolvidables en su compañía. Carol amó a Popayán y conservaba los mejores recuerdos de la época en que su esposo Tulio fue profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad del Cauca. Tenía la ilusión de regresar a Popayán para recorrer los lugares en los cuales había pasado tan contenta en sus primeros años de casada y en donde nacieron tres de sus hijos.
Carol llegó a compenetrarse con el ambiente colombiano, primero en Popayán, luego en Manizales en donde gustaba mucho del arte, con especialidad en la pintura, la música, el paisaje, la comida, las costumbres pero sobre todo se ufanaba de ser parte de una gran familia: Estrada Ángel que amó desde el principio, aún antes de vivir cerca de ellos. Desafortunadamente debido a su enfermedad Carol ya no pudo realizar su sueño.
Cuando pensamos en Carol se agolpan en mi memoria su amabilidad, su inteligencia y generosidad siempre abierta a tender la mano generosa, no sólo para sus hijos, nietos y bisnieta sino también para su familia extensa y para sus amigos demostrando siempre su suavidad, su lealtad y sus consejos útiles. Durante su vida profesional en Columbia Missouri fueron muchos los estudiantes que siempre recibieron su consejo oportuno. En su vida en Albuquerque ella se dedicó a seguir enriqueciendo su vida al lado de ese gran esposo, a disfrutar de su retiro y a compartir con sus hijos y nietos sus últimos días.
No es fácil para un ser humano darse cuenta de que su visión se deteriora y que las limitaciones físicas se hacen día tras día más complicadas, pero Carol supo con mucho valor sobreponerse a esas limitaciones, gozaba con su pintura y como dijo una de sus hijas hasta último momento lo hacía con dos herramientas que era su corazón y una lupa. Otro tanto pudiéramos decir lo que ella fue con Tulio quien en ese viaje a través de su vida; lo acompañó, lo amó y siempre demostrándole hasta el final su gran interés en cada paso de las actividades y cambios que en la vida se les fueron presentando.
En Nombre de Popayán Corporation a quien Carol apoyó y participó con su esposo en uno de nuestros encuentros en Estados Unidos enviamos a Tulio su esposo y compañero por más de 55 años nuestro más sentido pésame. También a sus hijos Patty, Tina, Daniel, Vicky y Nancy, a sus yernos y nuera, a sus nietos y bisnieta nuestra voz de condolencia.
Para terminar quisiera recordar algunos de los pensamientos que su esposo dijo en el funeral, que él como compañero en el viaje de la vida de Carol una de la cualidades más sobresalientes de ella, fue su lealtad, su amor decidido y que con sus hijos ese amor fue profundo y enriquecedor como una luz constante y una guía clara.
Cordial saludo,
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