GENERALES SIN ESCOLTAS


Algunos generales suelen dejar bien atrás sus escoltas e irse sin ellas para otro lugar sin consultar a nadie, y sin medir las consecuencias de su acto, porque seguro nunca leyeron a Borges, cuando dice: “La vida no perdona las más leves distracciones”.
Fue el caso de Bolívar, según narración, como testigo de primera mano del pintor José María Espinosa, recordando la entrada del Libertador a la capital, después de la Batalla de Boyacá aquel 7 de agosto de 1819, a sabiendas que en todo ese largo camino desde el Puente del Común, estaba plagado de enemigos.
En los cerros aledaños a la población, que bajan por sus faldas hacia el parque, que luego se llamó de la Independencia, llegándose a la iglesia de San Diego, escondía españoles con sus amigos criollos dispuestos a matar y defenderse como fieras ante el frenesí de sangre emancipador…
Ese día- cuenta el cronista Espinosa-… “Si el general Hermógenes Maza hubiera portado un arma de fuego, don Simón no habría sobrevivido al ataque al desde lejos ser confundido con un español”. Y que luego, después del posible atentado con la lanza de Maza, en que el Libertador salió indemne, gritándole de cerca: “Soy yo, no sea pendejo…”
También recuerda el dibujante: “Reconocieron Maza y mi hermano, al general Bolívar, el cual habiendo tenido noticias en el puente del Común, de que Sámano había emigrado con toda su gente, y que la ciudad estaba enteramente abandonada, voló a ella, dejando su escolta, sus edecanes y demás personas que le acompañaban, las cuales se quedaban muy atrás y él venía perfectamente solo”.
Dice también que siguieron con él hasta la plaza de la Catedral (hoy de Bolívar)… y que traía el “uniforme de grana roto y lleno de manchas por todas partes, y la casaca pegada a las carnes, pues no traía camisa. Así hizo la campaña de los Llanos”… Anota Espinosa.
Hoy a diferencia de aquel histórico momento en que el general papaya se fue solo para un monte plagado de enemigos y sin permiso de Washington, sale retratado sonriente y con camisa nueva, después de librar sus secretas batallas.
He ahí la diferencia de dos generales des escoltados en la histeria colombiana de antes y de ahora.




