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Miércoles, 7 de octubre de 2026
viernes 14 octubre, 2011 a las 1:14 pm

Ecos de la Historia.

Agencia de noticias Vieja Clío. Santafé de Bogotá. Julio de 1831
Autor: Gonzalo Buenahora Durán
Historiador, Universidad Nacional de Colombia
La semana antepasada algo pocas veces visto tuvo lugar. Los habitantes de la capital fueron testigos de un hecho que habla muy bien de la revolución que se ha impuesto en nuestro medio y que permite pensar que cuando subsisten los valores, la esperanza es lo último que se pierde. Condenado por el Alto Tribunal a la pena capital por participar en la conspiración de todos conocida, un general de apellido Castelli (por causa del excesivo celo militar a esta agencia noticiosa le fue imposible establecer su nombre de pila), que en pocos momentos iba a ser entregado al pelotón de fusilamiento, ubicado en medio de la Plaza Mayor, se escabulló de sus custodios y corrió hacia el atrio de la catedral de cuyo aldabón se prendió, pues el templo se hallaba cerrado. Los centinelas, sin tocar un pelo del condenado, se limitaron a rodearlo. Varias horas después, un religioso abrió la puerta y en medio de los aplausos y aclamaciones de la muchedumbre permitió que el militar penetrara en el hierático recinto. El consagrado derecho de asilo en las iglesias, vigente desde la conquista y que salvó la vida de hombres de la calidad del recordado obispo Fray Agustín de la Coruña, se impuso una vez más: hasta que la pena de muerte no fue conmutada por la de destierro el arzobispo no permitió que Castelli fuera entregado a las autoridades. De esta manera el valor de la Patria quedó incólume. Tal como una agraciada dama que estuvo presente en el lugar exclamó visiblemente aliviada: “¡son los detalles que enamoran!”

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La información de “Ecos de la Historia” es tomada de Jorge Orlando Melo y Álvaro Tirado Mejía, Nueva Historia de Colombia, 10 tomos, Editorial Planeta, Bogotá, 1989, Eugenio Gutiérrez Cely y Miguel Ángel Urrego Ardila, 1.001 cosas sobre la Historia de Colombia que todos queremos saber, Intermedio Editores, Bogotá, 1995, otros innumerables elementos de la historiografía nacional, Google News y Wikipedia.

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miércoles 7 septiembre, 2011 a las 9:28 pm

Ecos de la Historia

Agencia de noticias Vieja Clío. Bogotá. 1949
La Democracia en peligro

El 10 de noviembre pasado el país despertó acéfalo. Ello, si concebimos a los cuerpos colegiados como la piedra angular del régimen político llamado Democracia. El presidente de la República, Dr. Mariano Ospina Pérez, cerró el Congreso Nacional y las Asambleas Departamentales bajo el pretexto que los congresistas lo iban a someter a un juicio de responsabilidades y que nos encontramos (desde el mismo instante cuando clausuró la institución) en Estado de Sitio. Son pocas las veces y los mandatarios en la historia de Colombia republicana que se han atrevido a tanto. Que se recuerde, Simón Bolívar en 1827, Rafael Urdaneta en 1830, José María Melo en 1854, Tomás Cipriano de Mosquera en 1867 y Rafael Reyes en 1905. Salvo la de Reyes, que duró 4 años, las demás dictaduras fueron efímeras y ello es resultado de cierto civismo y pundonor patriótico de los que nos podemos enorgullecer los colombianos.

Todo estaría bien -al fin y al cabo nada es perfecto, todas las naciones tienen problemas, etc.- si no fuera por los graves acontecimientos que han acompañado la política por estos días: el magnicidio del 9 de abril del año pasado y la horrible hecatombe que desató; los liberales asesinados en Maripi, Pauna y Chiquinquirá; los conservadores liquidados en Bucaramanga; las casas dinamitadas en Pereira; la balacera y los muertos del Congreso en septiembre pasado; la masacre del Carmen en Santander del Norte; las matanzas de Ceilán y Betania en el Valle del Cauca; los 24 militantes de la Casa Liberal de Cali, etc., etc. Pero lo más grave y doloroso, lo verdaderamente espantoso, es el horrendo crimen cometido el 25 de noviembre en la dilecta persona de don Vicente Echandía, ciudadano liberal sin tacha y hermano del hasta hace poco candidato a la Presidencia de la República por el Partido Liberal, Dr. Darío Echandía. Sin más, sin el más mínimo derecho, sin mediar palabra alguna, un piquete del ejército baleó la poco nutrida (a causa del miedo) manifestación de liberales que protestaba por la clausura irregular del Congreso, y pare de contar, nuestro querido amigo cayó al suelo sin vida. A dos días de elecciones, un asesinato de impacto siniestro, un homicidio nocivo y absolutamente innecesario, pudiéramos decir que un crimen de Estado y de lesa humanidad.
El resultado por ahora: el jefe del partido Conservador Laureano Gómez, de verbo incisivo y demoledor, vencedor en unas elecciones en las que no participó sino él, será investido el próximo 20 de julio con la banda tricolor. No sobra agregar que el señalado político de derechas, salvo que el destino dictamine lo contrario, se sentará en el solio de Bolívar con la estructura de los regímenes fascistas europeos en mente, pues es “público y notorio” que prepara para Colombia una Constitución fundamentada en las ideas de José Antonio Primo de Rivera, creador de la Falange española y estimulante inspirador de autócratas totalitarios como Mussolini, Hitler, Franco y Antonescu. Y es lo que obliga a este medio informativo a tomar partido abiertamente porque lo más desafortunado de todo es que, fuera de que se pondrán en plena práctica legal consignas criminales como “acción intrépida” y “a sangre y fuego”, la posesión de Gómez Castro tendrá que efectuarse ante la Corte Suprema de Justicia, pues en este infortunado país las corporaciones representativas y democráticas han dejado de existir. ¡Vivan las corporaciones representativas y democráticas!

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* La información de “Ecos de la Historia” es tomada de Jorge Orlando Melo y Álvaro Tirado Mejía, Nueva Historia de Colombia, 10 tomos, Editorial Planeta, Bogotá, 1989, Eugenio Gutiérrez Cely y Miguel Ángel Urrego Ardila, 1.001 cosas sobre la Historia de Colombia que todos queremos saber, Intermedio Editores, Bogotá, 1995, otros elementos de la historiografía nacional y Wikipedia.



Autor: Gonzalo Buenahora Durán (Historiador, Universidad Nacional de Colombia)

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