Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Jueves:
Popayán 5 y 6
Cali 5 y 6
Jueves, 8 de octubre de 2026

GORJEOS Y CARRASPEOS EN LA VECINDAD

aves-de-colores
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano

aves-de-colores

http://www.imagenes1.com/thumb-grande/aves/aves-de-colores.jpg

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
esas… ¡no volverán!

Gustavo Adolfo Bécquer

Son las 5;51 p.m. En el árbol recién podado a la fuerza frente a mi ventana, se escuchan chillidos, revoloteos, algarabía entre las ramas que quedan. Tarde están llegando los últimos huéspedes de este hotel arbóreo. Muy a las 6:00 p.m. las puertas quedarán cerradas.

Qué escandaloso y bien afinado final del día. No hay tambores ni pitos ruidosos de chivas faranduleras. Ni es la hora del mediodía cuando pasan las vendedoras de aguacate o a media mañana cuando alguien pasa con bocina ofreciendo 10 mandarinas a mil pesos.

Es la hora en que llegan alegres las parejas de aves de todo color y con clarinetes y cornos, con dulzainas y trombones. Suenan alas que arrastran por entre hojas avisando su presencia. Sus compañeros responden y forman la Sinfonía del Regreso.

Parece que hoy se ha sumado al coro de aves canoras un turpial o un cuervo del norte. Su acento no es tropical. Es parecido al graznido, tal como lo oyó Alan Poe, sobre aquella cornisa de la ventana. Aunque su voz es gutural y ronca no logra ahuyentar con su canto. Alternan melodías con algún sinsonte, bichofué, alondra amarilla o torcaza  que se arrullan con su pareja.

La tarde cierra su velo y todo ha quedado en silencio. A escasos metros están las avenidas por donde corren autos y motos, bicicletas y deambulan pocas personas. Hoy es domingo y es hora de ir a descansar del paseo. Las aves cesan su vuelo y ya están sus patitas en el punto con su número de puesto. Ellas siempre ocupan el mismo lugar y respetan el de las demás compañeras. Por ello jamás se oyen peleas ni salen despedidas con sus plumas revueltas ni los loros ni los mirlos.

Al apuntar el día las viajeras que durmieron al pie de nuestro balcón, tenderán su lecho, peinarán sus penachos y volarán a donde el viento las lleve con su aroma. ¿Quién, acaso, sabe su rumbo, sus caminos y sus antojos? Tal vez el gato Cheshire que también dormita en una rama del árbol del nunca jamás.

Pasarán el día buscando granitos de arroz, semillas, migajas de comidas, gusanos o insectos. Son pequeñas trabajadoras que ganan su comida volando sin bicicleta ni patrón que las vigile por radar. Bien dijo el autor anónimo: las aves del cielo no hilan ni tienen panadería, pero cada día tienen su pan debajo de las alas y en la punta de su pico.

11:35 a.m.                     24-02-14

Articulos relacionados

jueves 8 octubre, 2026 a las 4:29 pm

Volqueta en Miranda puso en riesgo a 300 personas

jueves 8 octubre, 2026 a las 4:04 pm

Expo Café 2026 en Silvia Lubin Calambás ganó