ABELARDO DEBE OÍR A SANTIAGO


Crónica 1426 de Gardeazábal
Guardo gran admiración, desde hace años, por la lucidez de Santiago Pardo. Volverlo a leer en la estupenda entrevista que le hizo María Isabel en El Tiempo resulta refrescante y esperanzador.
Santiago es un tributarista muy reconocido y respetado, pero la claridad con que analiza la estructura económica del país debería ser oída y acatada por el presidente Abelardo y su ministro de Hacienda.
De entrada, él considera que no debe buscarse el dinero para la reconstrucción subiendo los impuestos. Que, tal como lo prometió Abelardo, es el momento de revisar el sistema tributario y que eso se inicia bajando los impuestos.
Como tal, permitiría que el país crezca en inversión y, si al tiempo se emiten bonos de obligatoria suscripción para las sociedades, basados en sus utilidades, podríamos atrapar el futuro. Bastaría solo comercializarlos desde su creación, a tasas de interés de bolsa, para que los contribuyentes los puedan descontar en el mercado.
Según Santiago, el terremoto es la oportunidad y los bonos, la herramienta convincente; pero, eso sí, propone que paralelamente se revise el régimen tributario y se desregularice la legislación comercial.
Podríamos crecer en tasas mayores al 5 % y pagar esos bonos en 20 años. Hacerlo no parece difícil, y convencer a los banqueros puede hacerlo el ministro Gómez y su equipo de brillantes viceministros, así el inteligente Malagón, de Asobancaria, le busque retruécanos en su singularismo económico.
Santiago Pardo cree que, con esos bonos, el gobernante puede conseguir 60 billones para reconstruir y, como para ponerle la cereza al pastel, propone que se deshaga el negocio de la compra de los aviones suecos apelando a la cláusula de fuerza mayor que exime de responsabilidades y sanciones a las partes que no puedan cumplir lo contratado.
Tendríamos 13 billones más de colchón. Ojalá el presidente Abelardo escuche a Santiago.
Septiembre 2 de 2026
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