Comentario al informe de Harold Medina Garzón y Carlos Duarte – Javeriana Cali.
Por: Guido Germán Hurtado Vera. Historiador y politólogo.
La Pontificia Universidad Javeriana Cali publicó el 16 de agosto el documento «Cali sobre su propio suelo«, elaborado por los profesores Harold Medina Garzón y Carlos Duarte.
Es un análisis riguroso del sismo del 10 de agosto. Pero más allá de los datos, es una muestra de para qué debe servir la academia: para traducir la evidencia en decisiones públicas.
El informe deja cuatro conclusiones que la ciudad no puede ignorar.
En primer lugar, el impacto no fue generalizado. Los mayores daños se concentraron en una franja del occidente, sobre el abanico aluvial del río Cañaveralejo, con especial énfasis en la Comuna 19. Por tanto, el riesgo sísmico en Cali no es igual en todas partes. Depende directamente del tipo de suelo y de la ubicación de cada barrio.
En segundo lugar, y este es el punto más delicado, el conocimiento técnico no es nuevo. Desde 2005 la ciudad cuenta con estudios de microzonificación sísmica que ya advertían cómo se comporta el suelo y qué tipo de edificaciones son más vulnerables. Sin embargo, como lo señalan Medina y Duarte, ese conocimiento no se articuló con el inventario de edificaciones ni con la planeación urbana. Tener diagnósticos y no usarlos es tan riesgoso como no tenerlos. En gestión del riesgo, la información sin acción pierde todo su valor.
En tercer lugar, la vulnerabilidad es diferencial. El estudio explica por qué los edificios de 3 a 6 pisos en el Cañaveralejo presentaron mayor afectación: por resonancia entre el suelo y la estructura. A su vez, advierte que otras zonas, como sectores de ladera y del oriente con viviendas de 2 a 3 pisos, requieren atención preventiva prioritaria. Si no se actúa sobre esas áreas, estaremos repitiendo el mismo patrón de exposición.
Por último, los autores proponen una ruta clara. Piden actualizar la microzonificación con los datos de agosto, integrar en una sola plataforma la información de suelo y edificaciones, focalizar programas de reforzamiento en las zonas de mayor exposición y garantizar el acceso público a la información técnica.
En conclusión, «Cali sobre su propio suelo» es un documento útil porque no se queda en la descripción. Los profesores Harold Medina Garzón y Carlos Duarte entregan a la ciudad un insumo serio, verificable y gratuito.
Sería un acto de irresponsabilidad que este informe termine como tantos otros: archivado, mientras se sigue tomando decisiones sin evidencia. La academia no está para adornar discursos. Está para evitar tragedias. Ignorarla no es un error administrativo. Es una decisión política que se paga con vidas.