Octavio Guzmán ante los 140 años del Cauca

El gobernador que recibió un departamento para modernizarlo, hacer obras y enfrentar la amenaza del Puracé.

Por David Luna.
El Cauca llega a sus 140 años como departamento en medio de una paradoja que resume buena parte de su historia. Mientras las instituciones hablan de transformación tecnológica, infraestructura, conectividad y servicios públicos, la tierra recuerda que sigue viva bajo los pies de sus habitantes.
El volcán Puracé, uno de los referentes naturales y culturales del departamento, elevó su actividad justamente cuando el Cauca se preparaba para conmemorar los 140 años de la Constitución de 1886, norma que convirtió al antiguo Estado Soberano del Cauca en departamento.
La fecha encontró al gobernador Jorge Octavio Guzmán Gutiérrez frente a dos responsabilidades simultáneas. Por una parte, conducir una administración que propone modernizar el departamento, cerrar brechas territoriales y llevar inversión a comunidades que durante décadas han esperado vías, agua, educación, salud y conectividad. Por otra, responder a una amenaza volcánica que puso a prueba la coordinación institucional, la prevención y la capacidad de proteger la vida. No es una coincidencia menor. El Cauca que cumple 140 años está obligado a mirar su pasado, pero también a preguntarse qué tipo de territorio quiere ser durante las próximas décadas.
Un aniversario bajo la mirada del volcán
A comienzos de agosto de 2026, el Servicio Geológico Colombiano elevó a naranja el estado de alerta del volcán Puracé. Este nivel indica cambios importantes en los parámetros monitoreados y una mayor probabilidad de que se produzca una erupción significativa, aunque no significa que esta sea inminente.
La decisión activó los protocolos territoriales. La Gobernación del Cauca informó que puso en funcionamiento el Plan Departamental de Contingencia y reforzó la articulación con las autoridades de gestión del riesgo, organismos de socorro, administraciones municipales y entidades del sector salud para atender los efectos de la caída de ceniza y preparar una eventual evacuación.
La administración de Octavio Guzmán quedó así frente a uno de los mayores retos naturales de su periodo. El riesgo no se limita al cráter. Comprende poblaciones rurales, resguardos indígenas, fuentes de agua, cultivos, animales, vías y centros educativos situados en el área de influencia.
La prioridad institucional ha sido proteger a las comunidades de Puracé, Coconuco y zonas cercanas, mantener abiertas las rutas de comunicación, entregar elementos para disminuir la exposición a la ceniza y fortalecer los puestos de mando encargados de tomar decisiones.
El manejo de la emergencia también ha mostrado una realidad histórica del Cauca: en este departamento, la geografía determina buena parte de la acción pública. Gobernar implica atravesar cordilleras, responder a deslizamientos, mantener carreteras afectadas por las lluvias, atender ríos que se desbordan y convivir con volcanes activos.
Por eso, la respuesta frente al Puracé no puede verse como una acción separada del plan de gobierno. La gestión del riesgo forma parte de la infraestructura social que necesita el Cauca. Una carretera habilitada para evacuar, una ambulancia disponible, una escuela con protocolos, un sistema de comunicación rural y una comunidad informada también son obras públicas.
El Cauca que Octavio Guzmán propone modernizar
El Plan Departamental de Desarrollo 2024-2027, denominado La Fuerza del Pueblo, plantea una administración orientada al cierre de brechas, la paz territorial, la diversidad étnica y cultural, la sostenibilidad, la innovación y el fortalecimiento institucional.
En esa hoja de ruta aparece una idea que atraviesa buena parte del gobierno de Octavio Guzmán: el Cauca no puede ingresar al futuro si sus territorios continúan desconectados entre sí.
La modernización, en ese sentido, no consiste únicamente en comprar computadores o digitalizar oficinas. Significa utilizar información para tomar decisiones, acercar trámites al ciudadano, conectar escuelas, llevar internet a las zonas rurales y reducir la distancia entre la administración departamental y los 42 municipios.
Durante 2025, la Gobernación reportó la ejecución del programa Conectando al Cauca, desarrollado con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. La iniciativa contó con una inversión informada de $22.815 millones y permitió conectar a internet a 2.364 familias de once municipios. La administración también adelantó el rediseño del portal institucional y la ampliación de servicios digitales para facilitar el acceso a la información pública y a los trámites departamentales.
En educación, la estrategia tecnológica llegó a 347 establecimientos con servicios de conectividad y a 52 aulas STEAM, espacios dirigidos al aprendizaje de ciencias, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas. La inversión reportada para modernización tecnológica y conectividad educativa superó los $25.600 millones.
Estos proyectos representan un cambio en la concepción del desarrollo. Durante décadas, una parte del territorio caucano fue medida por los kilómetros que la separaban de Popayán. Ahora también debe medirse por la calidad de su conexión, la posibilidad de acceder a una clase virtual, presentar un trámite, comercializar un producto o comunicarse durante una emergencia.
Vías para la Vida y el desafío de unir el territorio
Uno de los programas más visibles de la administración ha sido Vías para la Vida, una estrategia dirigida al mantenimiento, mejoramiento y recuperación de carreteras secundarias y terciarias.
En un departamento rural y montañoso, una vía no es solamente una obra de ingeniería. Es el camino por el que sale la producción agrícola, ingresa una ambulancia, se transportan los estudiantes y llegan los alimentos, los materiales y los servicios institucionales.
El informe de gestión de 2025 señala que la Secretaría de Infraestructura intervino más de 820 kilómetros de la red vial secundaria y 1.308 kilómetros de vías terciarias. También reportó la estabilización de 132 sitios críticos y el mantenimiento de 146 puentes.
La estrategia llegó a sectores rurales de Popayán y a municipios donde las comunidades han debido asumir durante años el mantenimiento de sus propios caminos. En la vereda El Hogar, corregimiento de Santa Bárbara, la Gobernación presentó intervenciones como parte de una política para reducir las dificultades de movilidad y conectar zonas productivas con los centros urbanos.
El valor de estas obras debe medirse más allá de la cantidad de kilómetros. Una vía rural cambia los tiempos de viaje, reduce los costos del transporte, facilita la comercialización de alimentos y permite que las instituciones respondan con mayor rapidez.
También constituye un componente de seguridad. En medio de una alerta como la del Puracé, disponer de carreteras transitables y puentes en condiciones adecuadas puede determinar la eficacia de una evacuación o la llegada de ayuda humanitaria.
El reto será garantizar que las intervenciones tengan continuidad, mantenimiento y seguimiento técnico. El Cauca conoce proyectos que se deterioran después de su entrega. La modernización vial exige planeación a largo plazo y no solo respuestas ante las emergencias.
Agua potable para territorios que aún esperan
La conmemoración de los 140 años encuentra al Cauca con comunidades que todavía no reciben agua apta para el consumo humano de manera permanente. Esa deuda histórica convierte el Plan Departamental de Agua en uno de los componentes centrales de la gestión.
Durante 2025, EMCASERVICIOS reportó la viabilización de 17 proyectos de acueducto, alcantarillado y saneamiento básico, así como la gestión de aproximadamente $128.709 millones para intervenciones en municipios del departamento.
Entre los proyectos se encuentra la segunda etapa de la línea de conducción del río Palacé y la planta de tratamiento de agua potable para Popayán, con una inversión estimada en más de $89.137 millones. También se adelantaron actuaciones en Bolívar, Suárez, Inzá, Guachené, Santander de Quilichao, La Sierra, Puracé, Argelia, Timbío, Caloto, Patía, Sotará, Piamonte, San Sebastián y Mercaderes.
La entidad informó que 34.098 habitantes fueron beneficiados directamente durante 2025 y que se instalaron doce sistemas de potabilización mediante filtración en múltiples etapas. Además, se constituyeron 28 clubes defensores del agua y se brindó asistencia técnica a 38 municipios.
A estas inversiones se sumó la aprobación de seis proyectos por $25.260 millones para agua potable y servicio de aseo. Las iniciativas contemplan vehículos recolectores compactadores de residuos para municipios priorizados y obras dirigidas principalmente a poblaciones rurales.
Los carros recolectores pueden parecer una adquisición menor frente a las grandes obras, pero cumplen una función esencial. En municipios con dificultades para transportar y disponer los residuos, un vehículo adecuado reduce riesgos sanitarios, contaminación de fuentes hídricas y acumulación de basura en espacios públicos.
El derecho al agua y el saneamiento no admite celebraciones incompletas. En los 140 años del departamento, cada acueducto terminado y cada sistema de tratamiento deben evaluarse por su funcionamiento real, su sostenibilidad y la calidad del servicio que reciben las familias.
La salud que busca llegar hasta las veredas
La geografía caucana también ha condicionado el acceso a los servicios de salud. Hay comunidades que deben recorrer horas por río, carretera o camino para recibir atención médica y odontológica.
En julio de 2026, la Gobernación entregó cinco unidades móviles médico-odontológicas, dotadas para llevar servicios a territorios apartados. El proyecto fue desarrollado con el Ministerio de Salud y Protección Social y la Empresa Social del Estado Popayán.
Estas unidades permiten desplazar profesionales, equipos e insumos a zonas donde no existe una oferta permanente. Su importancia está en la prevención, los controles básicos, la atención odontológica y la identificación temprana de enfermedades.
La administración también ha adelantado la renovación del parque automotor de emergencias, mediante la entrega de ambulancias terrestres a hospitales y empresas sociales del Estado. En el Pacífico caucano, donde las vías son los ríos, la inclusión de ambulancias acuáticas responde a las condiciones particulares de municipios como Guapi, Timbiquí y López de Micay.
No basta con entregar los vehículos. Cada ambulancia requiere tripulación, combustible, mantenimiento, equipos, comunicaciones y una red hospitalaria capaz de recibir al paciente. El desafío está en convertir la dotación en atención permanente y reducir los tiempos que separan una emergencia de un servicio médico.
La Secretaría de Salud también ha debido intervenir frente a problemas estructurales del sistema. En julio de 2026, la Gobernación alertó sobre incumplimientos de Asmet Salud y pidió garantías para más de 400.000 afiliados, debido a deudas y dificultades en la contratación de servicios de mediana y alta complejidad.
La defensa de los usuarios constituye otra forma de infraestructura social. Un hospital sin recursos o una EPS que no garantiza la red de atención pueden neutralizar cualquier inversión física.
Educación para un departamento disperso
Durante 2025, la Secretaría de Educación y Cultura reportó la atención de 193.494 estudiantes, jóvenes y adultos en los 41 municipios no certificados del Cauca. La gestión incluyó alimentación escolar, residencias para alumnos de zonas rurales dispersas, etnoeducación, infraestructura y conectividad.
La administración informó intervenciones en 48 sedes educativas, con una inversión aproximada de $11.400 millones y un beneficio estimado para 6.000 estudiantes. También fueron realizadas adecuaciones en 63 establecimientos de 32 municipios.
En el componente de etnoeducación, 200 sedes afrodescendientes de 23 municipios recibieron instrumentos y equipos musicales. El propósito fue vincular el aprendizaje con la identidad cultural y la transmisión de saberes.
La estrategia Escuela y Café llegó a 70 instituciones de 32 municipios, con proyectos productivos que buscan relacionar la permanencia escolar con las economías rurales. También fueron nombrados 26 docentes para educación inicial en zonas dispersas y se establecieron convenios para facilitar el tránsito de estudiantes de educación media hacia la universidad en municipios como El Tambo y Argelia.
La educación caucana enfrenta desafíos que no se resuelven únicamente con cobertura. Persisten problemas de infraestructura, conectividad, transporte, alimentación y seguridad. En varios territorios, las comunidades educativas están expuestas al reclutamiento de menores, las minas antipersonal, los confinamientos y las confrontaciones armadas.
Por eso, una escuela abierta en el Cauca también representa una acción de protección.
Derechos humanos, paz y protección de la vida
La administración de Octavio Guzmán ha situado la defensa de la vida como uno de sus ejes institucionales. En 2025 fue reactivada la Mesa Territorial de Garantías, espacio de interlocución con organizaciones sociales, comunidades y entidades encargadas de la protección de líderes.
El informe departamental señala que durante esa vigencia se hizo seguimiento a 27 alertas tempranas y se atendieron 120 casos de líderes y lideresas amenazados. En julio de 2026 se formalizó la entrega del Decreto Departamental 1224 de 2025, relacionado con el funcionamiento de la Mesa Territorial de Garantías.
La Gobernación reportó, además, el rescate de 120 niños, niñas y adolescentes entre 2024 y 2025 y la interrupción de 69 posibles casos de reclutamiento. Las capacitaciones sobre minas antipersonal llegaron a 30 municipios y, según el informe institucional, las víctimas por estos artefactos pasaron de 37 casos en 2024 a 14 en 2025.
En atención a víctimas se entregaron 1.292 kits de ayuda humanitaria y 90 auxilios funerarios. Los cuerpos de bomberos de 38 municipios recibieron 78 motocicletas, con una inversión reportada de $1.396 millones, para mejorar su capacidad de desplazamiento y respuesta.
Estas cifras muestran esfuerzos institucionales, pero también revelan la magnitud del problema. Que 120 líderes requieran atención o que decenas de menores estén en riesgo de reclutamiento indica que la defensa de los derechos humanos sigue siendo una tarea urgente.
La gestión departamental debe sostener espacios de diálogo, pero también exigir resultados a las entidades nacionales responsables de la seguridad, la investigación penal y la protección individual y colectiva.
El campo como base de la economía caucana
El Cauca conserva una estructura económica ligada al campo. Café, caña panelera, cacao, fique, coco, pesca, ganadería, productos forestales y cultivos de pancoger sostienen a miles de familias.
La política departamental ha buscado relacionar producción, comercialización y sustitución de economías ilegales. El programa Agro Nuevo 2024-2030 amplió su cobertura de seis a doce municipios, con líneas relacionadas con formalización de tierras, organización comunitaria y acceso a mercados. La estrategia ha contado con cooperación internacional y participación de organizaciones como Mercy Corps y la Fundación Howard G. Buffett.
En 2025, la Gobernación reportó 80 familias vinculadas a bancos de semillas y 1.265 familias participantes en el programa Fincas Nativas Sur.
La administración también llevó productores y emprendimientos a espacios de comercialización. Durante 2024, 348 unidades económicas participaron en encuentros como ANATO, COP16, Expocauca y Caucafest. La estrategia gastronómica Cauca Sabe a Paz reunió a más de 50 restaurantes de las siete subregiones.
El reto consiste en que estas vitrinas comerciales produzcan relaciones de largo plazo, mejores ingresos y mercados estables. El campesino no necesita únicamente exhibir su producto; requiere carreteras, crédito, asistencia técnica, seguridad, transformación agroindustrial y compradores.
Mujeres, jóvenes y poblaciones históricamente excluidas
La Secretaría de la Mujer ha desarrollado programas de prevención y atención de violencias basadas en género, fortalecimiento económico y acompañamiento institucional. La existencia de esta dependencia reconoce que las mujeres experimentan de manera particular los efectos del conflicto, la pobreza, la informalidad y las labores de cuidado.
El gobierno también ha sostenido encuentros con comunidades afrodescendientes para avanzar en una ruta relacionada con la Ley 70 de 1993, la participación, el desarrollo económico, la defensa territorial y el reconocimiento cultural.
A ello se suman programas para pueblos indígenas, personas con discapacidad, cuidadores, jóvenes, población diversa y organizaciones comunales.
En 2025, la administración reportó la capacitación de 2.332 dignatarios de juntas de acción comunal, el fortalecimiento de catorce consejos comunitarios afrodescendientes y acciones con 74 entidades religiosas de 23 municipios.
La inclusión será verificable cuando estas comunidades participen en las decisiones presupuestales y cuando los proyectos lleguen de manera proporcional a los territorios donde las brechas son mayores.
Cultura, identidad y presencia nacional
El Cauca ha buscado proyectar su diversidad en escenarios nacionales como Colombia son las Regiones, encuentro promovido por la Federación Nacional de Departamentos para reunir expresiones culturales, productos, emprendimientos y ofertas turísticas de los 32 departamentos.
En la edición realizada en Bogotá, el Cauca participó con artesanos, productores y manifestaciones culturales que mostraron una región más amplia que las noticias de violencia con las que suele ser representada en el país.
Esa presencia cumple una función económica y simbólica. Permite abrir mercados y, al mismo tiempo, disputar la imagen del departamento.
El Cauca es conflicto, pero no solamente conflicto. Es cocina tradicional, música de marimba, chirimías, artesanías, café, patrimonio religioso, Macizo Colombiano, costa Pacífica, pueblos indígenas, consejos comunitarios, campesinado y universidades.
La administración departamental ha promovido escuelas de paz, agendas culturales y acciones para la conservación de espacios como el Centro de Convenciones Casa de la Moneda, donde se reportaron obras de mantenimiento por más de $1.456 millones.
Cooperación y apertura al mundo
Durante 2024, la Oficina de Cooperación Internacional reunió a 40 organismos con presencia en 70 proyectos desarrollados en los 42 municipios. También realizó mesas con agencias como la FAO, el Programa Mundial de Alimentos, la Agencia Española de Cooperación Internacional y organizaciones del sistema de Naciones Unidas.
La Gobernación recibió delegaciones de doce países y organismos internacionales y formuló una política pública de cooperación enfocada en paz, inclusión y sostenibilidad.
Esta capacidad de gestión es relevante para un departamento que no puede financiar todas sus necesidades únicamente con recursos propios. Sin embargo, la cooperación debe responder a una planeación territorial, evitar la duplicación de iniciativas y dejar capacidades instaladas en las comunidades.
Hacienda y modernización administrativa
La Secretaría de Hacienda reportó para 2025 un recaudo de rentas propias de $319.815 millones, con un crecimiento del 12,59 % frente a 2024. Según la administración, estos recursos permitieron sostener programas de inversión y mejorar la capacidad financiera del departamento.
En julio de 2026, la Gobernación unificó los trámites tributarios en su portal institucional, como parte de la aplicación de las normas de transparencia y acceso a la información pública.
La modernización del recaudo, los trámites y los sistemas de información puede reducir tiempos y facilitar el control ciudadano. También exige seguridad digital, protección de datos y mecanismos presenciales para quienes no tienen acceso a internet.
Un departamento moderno no es aquel que reemplaza todas las ventanillas por plataformas, sino el que ofrece soluciones tecnológicas sin excluir a la población rural, adulta mayor o desconectada.
Seguridad y capacidad de respuesta
La Gobernación informó que durante 2025 se realizaron 21 consejos departamentales y quince mesas de seguridad. También señaló que los bloqueos viales registrados disminuyeron de 40 en 2024 a cuatro en 2025 y que el departamento recibió 400 nuevos policías.
Estas cifras deben leerse en un contexto en el que continúan los ataques armados, secuestros, desplazamientos, amenazas y acciones contra la fuerza pública y la población civil.
El gobierno departamental no dirige las Fuerzas Militares ni la Policía, pero sí tiene la responsabilidad de convocar, coordinar, prevenir y representar las necesidades del territorio ante el Gobierno nacional.
La seguridad del Cauca no puede evaluarse únicamente por el número de uniformados. También depende de la presencia de jueces, fiscales, docentes, médicos, instituciones agrarias, programas juveniles y proyectos productivos.
La era de Octavio Guzmán
Hablar de la era de Octavio Guzmán en el contexto de los 140 años del Cauca es reconocer una etapa en la que el departamento ha buscado avanzar con una visión más moderna, territorial e incluyente.
Su administración ha puesto en marcha proyectos de conectividad, infraestructura vial, agua potable, saneamiento básico, educación, salud, atención de emergencias, producción rural, derechos humanos, cooperación y modernización institucional. Son acciones que responden a necesidades históricas y que han comenzado a acercar la presencia del Estado a municipios y comunidades que durante años reclamaron mayores oportunidades.
Programas como Vías para la Vida, la ampliación de la conectividad, la entrega de ambulancias y unidades médico-odontológicas, el fortalecimiento de acueductos y sistemas de aseo, las inversiones en educación y las medidas de protección frente a la amenaza del volcán Puracé muestran una administración que ha debido combinar planeación, ejecución y capacidad de reacción.
Gobernar el Cauca nunca ha sido una tarea sencilla. Su geografía, su diversidad cultural, las brechas sociales, la dispersión rural, el conflicto armado y los fenómenos naturales exigen una conducción capaz de escuchar los territorios y articular respuestas con el Gobierno nacional, los municipios, las comunidades y los organismos de cooperación.
En ese escenario, Octavio Guzmán ha asumido el reto de proyectar al Cauca hacia el futuro sin desconocer sus necesidades más urgentes. Su gestión ha contribuido a instalar una visión en la que la tecnología, la infraestructura y la inversión social deben avanzar de manera conjunta.
El balance de esta etapa no puede limitarse a las obras terminadas. También debe reconocer los procesos que quedan encaminados, los proyectos estructurados, las alianzas construidas y la confianza que se ha buscado recuperar entre la institucionalidad y las comunidades.
Todavía quedan retos. El departamento necesita consolidar sus vías, ampliar la cobertura de agua potable, garantizar servicios de salud permanentes, mejorar la calidad educativa, proteger a sus líderes, enfrentar el reclutamiento de menores y crear oportunidades económicas que alejen a las nuevas generaciones de la violencia.
Esos desafíos no disminuyen lo alcanzado. Por el contrario, muestran la dimensión de una gestión que ha debido avanzar en medio de dificultades históricas y emergencias que no estaban previstas.
Al próximo gobernador le corresponderá recibir un departamento con proyectos en marcha, nuevas herramientas institucionales y una hoja de ruta que deberá continuar y mejorar. Tendrá la responsabilidad de cuidar lo construido, concluir las obras pendientes y evitar que los cambios políticos interrumpan procesos que pertenecen a las comunidades y no a un solo gobierno.
La era de Octavio Guzmán podrá recordarse como un periodo en el que el Cauca comenzó a mirar con mayor decisión hacia la modernización, la conectividad y la integración territorial. Una administración que enfrentó la amenaza del Puracé, atendió las necesidades sociales y dejó planteada una visión de futuro para un departamento que cumple 140 años, pero conserva intacta su capacidad de renovarse.
El mejor reconocimiento a esta gestión será que sus proyectos tengan continuidad, que las obras lleguen a quienes más las necesitan y que el próximo gobierno entienda que el progreso del Cauca no se construye empezando de nuevo, sino avanzando sobre lo que ya ha dado resultados.
En sus 140 años como departamento, el Cauca encuentra en esta administración una etapa de trabajo, transformación y esperanza. Una oportunidad para demostrar que la historia no solo se conmemora: también se honra cuando las decisiones públicas mejoran la vida de la gente.
David Luna
Proclama del Pacífico, el medio de la gente



