Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Martes:
Popayán 1 y 2
Cali 1 y 2
Martes, 6 de octubre de 2026

Prensa negra al desnudo.

Prensa negra al desnudo.

Imagen por: https://chatgpt.com/

Omar Orlando Tovar

 Extorsionador desde la cárcel usado por prensa tradicional para atacar a Cepeda.

A menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, la derecha colombiana y sus medios aliados han vuelto a demostrar hasta dónde están dispuestos a llegar con tal de frenar el avance del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. En pleno despliegue del proyecto Júpiter, la prensa tradicional de Colombia puso en marcha una estrategia burda y peligrosa: fabricar un audio desde la cárcel, atribuírselo a un supuesto cabecilla de las disidencias de las extintas FARC y lanzarlo a la opinión pública como si fuera una prueba irrefutable de vínculos entre el candidato y grupos armados ilegales.

Pero la verdad, como suele ocurrir cuando se investiga con seriedad, ha deshecho el montaje en cuestión de horas. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez y el director de la Policía, general William Rincón, fueron contundentes al asegurar que el audio en el que un hombre identificado como “Rogelio Benavides” (supuestamente un cabecilla de alias “Calarcá”) no era más que la grabación de un extorsionista común recluido en la cárcel La Picaleña, en el Tolima.

Según las autoridades, este individuo no tiene ningún vínculo con grupos armados organizados y sus grabaciones hacen parte de las “dinámicas de extorsión carcelaria” que vienen ocurriendo desde hace tres meses, inicialmente dirigidas a comerciantes del Huila y que luego fueron desviadas para incluir referencias políticas. Un allanamiento en el Patio 10 de La Picaleña permitió incautar un teléfono celular y libretas con listados de víctimas de extorsión, confirmando que el responsable no es un disidente, sino un delincuente común que suplanta identidades para infundir miedo.

Sin embargo, la verdad revelada por las autoridades no ha sido suficiente para que los grandes medios de comunicación (de propiedad de los mismos conglomerados económicos que financian las campañas de derecha) rectifiquen de inmediato sus titulares, puesto que, dentro de la estrategia del Proyecto Júpiter, estas acciones de desprestigio ya estaban en curso y no hay prisa para detenerlas. Medios como Caracol, Blu, Semana, El Tiempo y otros alineados con los candidatos apadrinados por Álvaro Uribe (Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella) difundieron la versión del audio como si fuera un hecho consumado, sin la menor verificación, sin contrastar fuentes, sin el más mínimo respeto por el derecho al buen nombre del candidato Cepeda. Y lo hicieron sabiendo que, a escasos días de las elecciones, el daño a la reputación puede ser irreversible, aunque después se demuestre la falsedad.

Este modus operandi no es nuevo, es la prueba de que la derecha ha perfeccionado el arte de sembrar la duda sobre sus adversarios a partir de informaciones espurias y que los medios tradicionales actúan como sus correas de transmisión. El relato en el que Iván Cepeda, defensor de las víctimas del conflicto y reconocido por su lucha contra la impunidad, es vinculado sin pruebas a grupos guerrilleros, no es el resultado de un error periodístico; se trata de una operación deliberada para destruir su honra y su prestigio, con tal de frenar su ventaja en las encuestas. El propio candidato, tan pronto conoció las publicaciones, solicitó firmemente su rectificación, pero la respuesta ha sido el silencio o, peor aún, la minimización del daño.

Lo que está en juego aquí no es solo la ética periodística, sino la calidad de la democracia colombiana. La FLIP y las organizaciones que agrupan a los medios han sido incapaces de establecer mínimos estándares de comportamiento para estos conglomerados. Mientras tanto, los ciudadanos nos vemos bombardeados con informaciones falsas que buscan manipular el voto. El mensaje de la derecha es claro: si no podemos ganar con propuestas, ganemos con calumnias.

Desde este espacio de opinión creemos firmemente que es momento de que la sociedad colombiana ponga un alto a estos despropósitos. No podemos permitir que un extorsionador de la cárcel La Picaleña se convierta en la “fuente” de un ataque contra un candidato presidencial. No podemos seguir tolerando que los medios tradicionales ejerzan una prensa negra, sin ningún respeto por la profesión ni por la verdad. El llamado es a no dejarnos desinformar, a rechazar enérgicamente este estilo rastrero de periodismo y a recordar que, el 31 de mayo, la única voz que debe pesar es la del voto libre y consciente, no la de las fábricas de mentiras que operan desde la complicidad mediática.

[email protected]


Otras publicaciones de Omar O. Tovar T. en Proclama del Pacífico:

Omar Orlando Tobar Tróchez