MATARON LA AUTOPISTA DEL CAFÉ

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Crónica 1365 de Gardeazábal https://youtu.be/EWYqH2AEjMo
El Porce, junio 2 del 2026
El antiguo Caldas ha tenido vida propia, con éxitos o sin ellos. A un ritmo que otras regiones del país no han ni siquiera imitado, con premura, pero con atrevimiento, pasó de ser tierra colonizable por paisas a gran territorio cafetero.
Por vicios hispano-católicos arraigados en esas breñas difíciles, alentaron el surgimiento de tres ciudades que aspiraban a ser sedes episcopales para tener cada una su catedral, su aeropuerto y su estación del tren. Hoy son tres departamentos que dejaron de competir y prefieren repartirse los dineros que otorga el turismo o las fábricas con que han ido reemplazando las matas de café.
Los une la carretera de doble calzada que baja de Manizales a Pereira y Armenia, y los intercomunica con el Valle, Antioquia y Bogotá. Hasta ahora fue tan bien mantenida que resultó exageradamente rentable, pero como fue construida por el sistema de concesión y, entre la tradicional avaricia de sus dueños, los paisas, y el trato despectivo de quien la gerenciaba con egoísmo pereiruto, le salieron enemigos y, con razón o sin ella, hoy la tienen noqueada.
No hubo mucho que hacer para matarla. Un mefistofélico congresista manizalita de apellido Osorio convenció a Petro de que la concesión había que declararla en estado de caducidad y, con el señuelo de que si se las quitaba a sus dueños antes de las elecciones presidenciales, el populismo zurdo triunfaría en el Eje Cafetero porque los peajes pasarían de 7 mil a 700 pesos, logró el asesinato de la Autopista.
Curiosamente, le hicieron coro los mandamases pereiranos, radicalizados anormalmente, y la Autopista del Café dejará de funcionar en breve como una buena carretera. Los planes de prolongar la doble calzada desde La Tebaida hasta La Paila, para unificar el cordón vial nacional, van a quedar en manos de los robagallinas de la horda zurda, saciando las satisfacciones vengativas de quienes promovieron su destrucción.
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