Iván, el Orestes siglo XXI


Por: Lucy Amparo Bastidas Passos.
En un día antiguo de Popayán, Lidia le cuenta a Mercy que en el siglo IV de esta era, Orestes, Prefecto de Alejandría, cristiano de religión, hombre moderado, buscó la convivencia entre quienes profesaban distintas religiones. Mercy añadió: 17 siglos después sigue vigente tal filosofía. Escuché al candidato Iván Cepeda, referirse en términos similares en reunión de Ética y Espiritualidades ocurrida el 3 de marzo en Bogotá. Claro dijo Lidia, como buen filósofo Iván las ejerce.
Cuéntame de Orestes, dijo Mercy. Es egipcio, alumno de la científica, astrónoma y filósofa, Hipatia. Orestes gobernó una ciudad donde se mezcló diversidad de personas con su particular concepción de la vida: En la Biblioteca de Alejandría los maestros elaboraban y enseñaban teorías racionalistas, entre ellos Hipatia que allí creció, y por ser mujer fue condenada a muerte. En cambio en la ciudad muchos creían en los dioses del Olimpo; otros se convirtieron al cristianismo.
El objetivo de Orestes como buen gobernante era buscar la convivencia de todos con todos. Fue un adelantado a su tiempo, promovió la separación de Iglesia y Estado, ideas que lo enfrentaron con el obispo Cirilo que buscaba que los alejandrinos se convirtieran al cristianismo. Orestes tenía claro que las creencias pertenecen al ámbito privado de las personas. Los derechos civiles son de lo público. Orestes instauró el principio del Estado Moderno.
Cuéntame del evento de Ética y Espiritualidades, dijo Lidia. Expusieron algunos creyentes haciendo visibles sus demandas de paz, igualdad y justicia social. “Nos une el deseo de trabajar por el bien común”, expuso una religiosa. Y Continuó Mercy: La conversación no versó sobre teología, sino sobre el traslado de inquietudes sociales, de la fe hacia las discusiones políticas.
Así lo entendió Iván Cepeda que inició su discurso reconociendo “el destacado papel” de las iglesias y comunidades religiosas en las “luchas por la paz, la defensa de la vida, la dignidad humana y la democracia”. Las Espiritualidades religiosas “están llamadas a hacer parte de la revolución Ética”, revolución que es el núcleo de sus propuestas electorales, afirmó Mercy. “Al visitar los territorios siempre encuentro que las angustias hallan una luz de esperanza en una Comunidad que siempre está al lado de la gente” dijo Cepeda.
Señaló que la pobreza es también síntoma de una “postración moral”, fomentada por una “severa crisis de espiritualidad”. Dijo que las comunidades religiosas son afines a tejer “una nueva cultura política y social”… “su papel es esencial para lograr el respeto de los derechos humanos, la reconciliación en una sociedad atravesada por los odios profundos y la necesidad de la convivencia en paz”. La auténtica fe, une.
Al final los creyentes que asistieron firmaron una declaración en la que reafirmaron su “convicción de participar en política”, para aportar a la transformación social del país. Iván finalizó diciendo: “Vengo a comprometerme con ustedes en que, como futuro Jefe de Estado, garantizaré y promoveré la libertad de cultos y creencias en la sociedad colombiana”. Compromiso que convierte a Iván en el Orestes del siglo XXI, remató Lidia.
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