Olimpiada de Lenguaje fortalece el amor por la palabra en Santander de Quilichao.
La Institución Educativa Francisco José de Caldas fue nuevamente anfitriona de la Olimpiada de Lenguaje, un encuentro que cada año congrega a estudiantes, docentes y comunidades educativas de distintos municipios del norte del Cauca, consolidándose como un espacio emblemático de aprendizaje, creatividad y trabajo colaborativo.

El evento, que reunió a algunas instituciones de Santander de Quilichao —tanto de la zona urbana como rural— y de los municipios de Caloto, Corinto y Caldono, se desarrolló en un ambiente de entusiasmo, reflexión y alegría, reafirmando el poder del lenguaje como herramienta para pensar, sentir y transformar el entorno.

“Desde nuestra práctica docente, y a través de un ejercicio constante de innovación pedagógica, hemos consolidado esta Olimpiada como un evento significativo que promueve el aprendizaje significativo y las competencias comunicativas”, expresaron los organizadores.

Bajo estrategias creativas y metodologías activas, la Olimpiada permitió a los estudiantes fortalecer sus habilidades de lectura, escritura y oralidad, al tiempo que fomentó la sana convivencia y el respeto mutuo. Cada actividad fue una oportunidad para demostrar el compromiso, la imaginación y la pasión de los participantes.

“Cada palabra, cada encuentro refleja el entusiasmo de estudiantes y docentes que creen en el poder transformador del lenguaje”, destacaron los docentes del área de Lengua Castellana: Luis Alberto Medina Peña, Adiela Mera, Olga Sánchez y Martín Daza.
Así mismo, se destacó la disposición de la rectora de la institución educativa, Yudy Andrea Ibarra Sánchez, de igual forma, la gestión de Teresa de Jesús Chávez, pioneras y líderes en el desarrollo de la jornada.
Más allá de la competencia, la Olimpiada se consolidó como un espacio de integración y amistad, donde las instituciones participantes reafirmaron que el lenguaje une, inspira y construye puentes de cooperación y respeto.

La jornada dejó en evidencia que enseñar y aprender lenguaje es también enseñar a convivir, y que la palabra, cuando se cultiva con amor y propósito, se convierte en una herramienta para la paz y el desarrollo humano.