Ir al contenido principal

Red de Medios Proclama del Pacífico Noticias

Pico y Placa Viernes:
Popayán 7 y 8
Cali 7 y 8
Viernes, 2 de octubre de 2026

La ultraderecha sin programa

La ultraderecha sin programa

Del ataque a Petro al vacío político

La ultraderecha sin programa

Stella Ramirez Granobles
Por Stella Ramirez Granobles

Durante los últimos tres años, los candidatos de la ultraderecha hicieron de Gustavo Petro el centro de su discurso y de su odio, era lo único que tenían.

Cada debate, cada entrevista, cada intervención mediática giró en torno a él: contradecirlo, calumniarlo, burlarse, desprestigiarlo, incluso atacar a su familia.

Esa concatenación de agresiones sustituyó la discusión programática y convirtió la política en un espectáculo de descalificaciones.

Ese camino, que pudo parecer efectivo para movilizar rabias y consolidar seguidores, hoy muestra sus límites.

Al acercarse la nueva contienda presidencial, queda en evidencia un hecho simple pero decisivo: detrás de la furia retórica no había un plan para gobernar. No había propuestas serias sobre empleo, salud, educación o solución a la desigualdad; solo un repertorio de ataques personales y mediáticos.

La consecuencia es visible. Al agotarse el discurso dirigido hacia Petro, los mismos actores que antes actuaban en coro se ven ahora obligados a mirarse entre sí con desconfianza y hostilidad. Las peleas internas, las acusaciones cruzadas, revelan no diferencias de fondo sino la incapacidad de ofrecer una alternativa de país. Es el síntoma del vacío: la política sustituida por la personalidad y la mordacidad.

Reflexionar sobre esto no es un gesto de complacencia, sino una exigencia democrática. Cuando la política se reduce a la injuria y al escarnio, pierde su función civilizatoria: debatir problemas reales, presentar alternativas y construir consensos. Una campaña que recurre a la humillación y a la difamación renuncia a la responsabilidad pública.

Quizá la lección que debería extraerse sea elemental pero urgente: los ciudadanos merecen propuestas; la democracia merece debate. Un proyecto político que se alimenta del odio y del miedo está condenado a agotarse. Y la responsabilidad de quienes observan, piensan y escriben es mantener vivo el espacio de la razón —mostrar con serenidad que el país exige algo más que rencor: exige imaginación, garantías y programa.

Es por eso que la izquierda cada día cobra más fuerza: porque, con aciertos y errores, ha puesto en la agenda los temas que de verdad le importan a la gente —el hambre, la justicia social, la educación, la salud, el trabajo digno. Allí donde la ultraderecha ofrece insultos, la izquierda plantea soluciones; allí donde unos siembran miedo, otros proponen esperanza.


La imagen destacada creada por https://x.com/i/grok
Otras publicaciones de Stella Ramirez G. en Proclama del Pacífico:

Stella Ramirez Granobles

Articulos relacionados