Más de 90 familias han abandonado sus viviendas en las comunas 10, 11 y 12 de Buenaventura, tras un repunte de violencia urbana atribuida a enfrentamientos entre estructuras armadas ilegales como Los Shottas y Los Espartanos.
Redacción Cali.
La Defensoría del Pueblo y organizaciones eclesiásticas han confirmado que los hechos recientes corresponden a desplazamientos intraurbanos silenciosos, un fenómeno que crece sin ser capturado adecuadamente por las cifras oficiales.
Según reportes locales, las familias afectadas han huido para evitar retaliaciones, reclutamientos o ser víctimas de homicidios selectivos. Muchas de las viviendas abandonadas han sido ocupadas posteriormente por terceros, bajo la permisividad de actores armados que ejercen control territorial.
El fenómeno se traduce no solo en despojo, sino en confinamiento forzado de quienes aún permanecen en los barrios señalados.
La Iglesia Católica, mediante un pronunciamiento público, instó a las bandas a restablecer la tregua que en 2021 permitió una disminución temporal de la violencia.
Por su parte, la Defensoría exigió acciones inmediatas del Estado para restituir los derechos vulnerados y frenar la expansión del conflicto urbano.
Este nuevo episodio de desplazamiento urbano en Buenaventura pone en evidencia la fragilidad institucional, la ausencia sostenida de garantías de seguridad y el crecimiento de un fenómeno que, por su carácter silencioso, permanece fuera del radar mediático y judicial.
La urgencia de respuestas integrales es ineludible.
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