Estados Unidos, ¿la nueva cabeza espiritual y política del mundo? / Por David Luna.

- Con la elección del Papa León XIV, el poder estadounidense se afianza también en el Vaticano.
La historia dio un giro inesperado este 8 de mayo de 2025. Por primera vez en más de dos mil años, la Iglesia Católica eligió a un Papa nacido en Estados Unidos. El cardenal Robert Francis Prevost, originario de Chicago, fue elegido como el nuevo sumo pontífice tras el fallecimiento del Papa Francisco. El ahora Papa León XIV asume no solo el liderazgo espiritual de más de 1.300 millones de católicos en el mundo, sino que también proyecta el poder de la nación norteamericana en una dimensión hasta hoy inexplorada.
La elección de un Papa estadounidense coincide con una coyuntura geopolítica marcada por la reaparición de Donald Trump como presidente quien tuvo amplio respaldo electoral. Trump ha prometido restaurar la “grandeza de América”, en Roma otro norteamericano es entronizado como jefe de Estado del Vaticano y líder moral global.
Este hecho abre el debate sobre el rol de Estados Unidos no solo como potencia económica, militar y tecnológica, sino también como referente espiritual. Desde la Casa Blanca hasta el trono de San Pedro, las decisiones de líderes estadounidenses podrían influir simultáneamente en la política internacional y en el rumbo doctrinal de la Iglesia Católica.

Prevost, de 69 años, pasó más de una década como prior general de la Orden de San Agustín y fue obispo en Perú, lo que le otorga una sensibilidad latinoamericana clave en el actual contexto de migraciones, desigualdades y crisis sociales. Sin embargo, su nacionalidad norteamericana no deja de ser un símbolo contundente: por primera vez, el Evangelio y el poder imperial hablan con acento estadounidense desde el mismo centro de Roma.
La pregunta queda abierta: ¿Asistimos a una nueva configuración del poder mundial, donde Estados Unidos lidera no solo por la fuerza de sus ejércitos o el alcance de sus corporaciones, sino también desde la fe?