La última visita al Papa

Por: Felipe Solarte Nates.

No deja de ser irónico que, en vísperas de la conmemoración de la resurrección de Cristo, J.D. Vance, el vicepresidente de los Estados Unidos hiciera la última visita oficial al Papa Francisco I.
Quién sabe si en medio de los delirios de su agonía el santo padre la haya tomado como una incursión del habilidoso y cínico maligno para intentarle robarle a Dios, nada menos que el alma del mismísimo Papa, enviándole un diablo menor para arrebatársela así como pretende hacerlo con Groenlandia y Ucrania buscando apoderarse de las tierras raras; con Canadá, país que aspira a sumar como 51 estado de la unión; con Gaza, para “limpiarla de sus nativos” y en alianza con él Belcebú de Netanyahu, construir el complejo turístico de lujo, argamasado con la sangre y huesos de los palestinos, después de apoyar incondicionalmente los bombardeos indiscriminados que ya han causado la muerte de más de 50.000 personas, la mayoría mujeres y niños; y continuar con su herodiana persecución a los inmigrantes y otras minorías que hacen los trabajos que desprecian los europeos y gringos ojiazules, por las que tanto intercedió y oró el Papa, desde que reemplazó a Benedicto XVI en 2013, y a las que como hizo Hitler con los judíos de entonces y otras minorías raciales y sociales considera razas inferiores, a las que debe expulsar de sus países “desarrollados” y desaparecer de la faz de la tierra, junto a los chinos, a quienes con su desbordada guerra arancelaria y comercial, Trump y su corte de superricos ambiciosos y desalmados, quiere provocar a una guerra militar, para evitar que tal como le sucedió a Cartago, Roma, Bizancio, España e Inglaterra, sean desplazados de su posición de potencia hegemónica, adquirida después que terminada la II Guerra Mundial, como país triunfante, a través del tratado de Bretton Woods, adecuaron las reglas de la economía mundial según los intereses del dólar emitido por ellos, crearon la OTAN como alianza militar contra la cortina de hierro comunista y promovieron la ONU como supuesto arbitro mundial para prevenir guerras, pero asegurando su derecho a veto junto a la Unión Soviética y los países europeos con armas nucleares.
Quién sabe si viendo a JD Vance se acelerara la agonía del santo padre y los delirios de su mente recopilando imágenes de su niñez, cuando leyó las historietas de Superman luchando contra el multimillonario Lex Luthor, quien, desde su torre de cristal rodeado de gigantescos comandos manejando pantallas y titilantes luces rojas y verdes, intentaba apoderarse el mundo y otros planetas y hacerse más rico que Rico Mac Pato, pero a costillas de volver a la tierra un desierto lleno de zombis peleando por migajas entre ellos y con las ratas y cucarachas.
Quién sabe si el Papa conservó su lucidez y le recordó a Vance el sacrificio del Cristo blanqueado que tanto dicen defender, por purgar todos los pecados de la humanidad y el valor de la vida sencilla y humilde que llevó antes de ser crucificado, gracias a que la población votante prefirió salvar a Barrabas para que los barrabases mayores de los romanos después acabaran con ellos en Masada, arrasaran el templo de Jerusalén y los expulsaran para que se desperdigaran por las tierras conocidas en esa época, incluida Roma y demás países de la actual Europa, de donde siglos después, junto a los moros, los expulsaron los reyes católicos de España y masacraron los nazis y los estalinistas, así como los sionistas de hoy están haciendo con los gazatíes.
Imágen tomada de: infovaticana.com



