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Viernes, 23 de octubre de 2026

La falta de altura en los debates del Congreso en los parlamentarios caucanos

La falta de altura en los debates del Congreso en los parlamentarios caucanos. Como politólogo, no puedo evitar sentir tristeza y preocupación ante lo que presenciamos esta semana. La pelea entre el senador Paulino Riascos y el representante Jorge Bastidas,...

La falta de altura en los debates del Congreso en los parlamentarios caucanos - Paulino Riascos y Jorge Bastidas

Por: Juan Camilo López.

Como politólogo, no puedo evitar sentir tristeza y preocupación ante lo que presenciamos esta semana. La pelea entre el senador Paulino Riascos y el representante Jorge Bastidas, ambos del Pacto Histórico y caucanos, deja en evidencia no solo las fisuras internas de una bancada que se vendió como el cambio, sino también un desprecio por el debate serio y argumentado que se supone debe caracterizar al Congreso.

En las elecciones de 2022, el Pacto Histórico se erigió como la opción de cambio para muchos colombianos, especialmente en el Cauca, una región históricamente marginada y necesitada de soluciones urgentes. Los caucanos les dieron su confianza en masa, con cifras que mostraron una votación significativa tanto para la Cámara como para el Senado. Pero ver a estos congresistas involucrados en peleas que casi terminan en golpes genera una sensación de preocupación entre aquellos que esperaban más.

El Cauca vive momentos extremadamente difíciles: la violencia sigue cobrando vidas, el desarrollo económico tiene desafíos grandes, el precio de la coca en alza y los problemas de infraestructura persisten. Los caucanos, muchos de los cuales votaron con la esperanza de que sus representantes trajeran recursos y soluciones reales, ahora son testigos de cómo sus congresistas se convierten en protagonistas de espectáculos lamentables, no por sus ideas o sus propuestas, sino por su incapacidad de sostener una discusión civilizada.

Es cierto que no todos los congresistas siguen este ejemplo. Existen excepciones, incluso dentro del Pacto Histórico, donde algunos legisladores han demostrado ser responsables y comprometidos con el desarrollo de sus regiones. A lo largo del país, e incluso en el Cauca congresistas de diversos partidos—del Pacto y otros—trabajan incansablemente para representar a sus comunidades con dignidad y coherencia. Ejemplos como estos nos recuerdan que sí es posible una política con altura, donde el debate público se antepone a las diferencias personales y los intereses individuales.

Sin embargo, lo que vimos en el altercado entre Riascos y Bastidas es un ejemplo de cómo se desvirtúa el sentido de la política. En lugar de debates constructivos sobre el presupuesto—una herramienta vital para el desarrollo de regiones como el Cauca—terminamos protagonizando escenas bochornosas. Las discusiones en el Congreso deben ser el espacio para exponer con argumentos las posiciones políticas, siempre priorizando el bienestar de la ciudadanía y no cayendo en enfrentamientos personales.

El Congreso es por esencia un espacio para el intercambio de ideas y propuestas, donde se busca un diálogo serio sobre cómo mejorar las condiciones del Cauca y de todo el país. Es inaceptable que estos incidentes desvíen la atención de problemas fundamentales, en este caso alrededor del presupuesto nacional del año 2025. Los votantes del Cauca no eligieron a estos congresistas para verlos pelear; los eligieron para que gestionen recursos, propongan leyes, debatan, hagan vocería y lleven las demandas de la región a las más altas instancias del gobierno.

Es crucial que nuestros representantes comprendan que los debates con altura, basados en argumentos y respeto, son fundamentales para el progreso de la nación. La democracia requiere de confrontaciones, pero no de la naturaleza que vimos entre Riascos y Bastidas. En tiempos de polarización y crisis, es más necesario que nunca que nuestros líderes políticos sean ejemplos de decoro y compromiso con el servicio público.

Al final del día, estos incidentes solo alejan a los votantes de la política y alimentan la desconfianza en las instituciones. El Cauca y Colombia merecen más: merecen debates constructivos y representantes comprometidos con el bienestar común. Afortunadamente, existen quienes ya están trabajando en esa dirección, y es por ellos por quienes debemos seguir confiando en que el Congreso aún puede cumplir con su misión.

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Redacción Proclama del Pacífico

Periodismo verificado desde Santander de Quilichao, Cauca.

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