El proceso de paz en el Cauca


El proceso de paz en el Cauca.
El año que termina fue agridulce en cuanto al proceso de Paz Total en el país y en el departamento del Cauca.
El cese al fuego acordado unilateralmente por el Gobierno el 31 de diciembre del 2022, en la práctica solo fue asumido por las Fuerzas Armadas del Estado, mientras en diversas regiones, guerrillas, el Clan de Golfo y otras bandas se dedicaron a ganar terreno peleando espacios en los que anteriormente estuvieron las FARC EP., antes de su desmovilización.
Así, en el Cauca, veredas de municipios como Jambaló, Caldono, Silvia, Inzá, fueron escenarios de luchas intensas entre grupos armados del Ejército de Liberación Nacional y las disidencias de las FARC por apoderarse de esos territorios, buscando llegar con más fortaleza a las negociaciones con el gobierno.
Para satisfacer sus intereses estratégicos, a los grupos armados poco les importó la suerte de familias de campesinos e indígenas que quedaron en medio de los combates y de varios líderes que se opusieron a sus procedimientos directamente afectando a las comunidades indefensas en medio del fuego cruzado y con la juventud sometida al reclutamiento forzoso o mediante engaños.
Varios líderes campesinos que se opusieron al proceder de los grupos armados fueron amenazados, desplazados y algunos asesinados, al igual que varios desmovilizados de las FARC. EP.
También en estos municipios aumentaron los secuestros, la extorsión y los atentados contra los negocios que no pagaron, además de incrementarse la minería ilegal y los cultivos de coca que han desplazado al café y productos pancoger en municipios como Morales, Suárez y Buenos Aires, replicando el modelo que hace años impusieron en El Tambo, Argelia, Balboa y en la costa del Pacífico caucano, que además ponen en peligro la seguridad alimentaria de los mismos campesinos y de los habitantes de pueblos vecinos a cuyos mercados solían llevar a vender plátano, yuca, frutas, verduras, etc.
Críticos a la política de paz del Gobierno, como el exnegociador con el ELN, Juan Camilo Restrepo, insisten que fue muy permisivo e ingenuo el Comisionado Danilo Rueda, ante los grupos armados al facilitarles una tregua que sólo cumplió el ejército, sin imponerles límites y muestras efectivas de paz, lo que facilitó su expansión a municipios donde no tenían presencia, como en el nororiente caucano.
Ahora, cuando acaban de reemplazar al comisionado Danilo Rueda por el desmovilizado del M19, Otty Patiño, y en las negociaciones con el ELN, éste fue relevado por Vera Grave, se espera que el gobierno establezca límites con firmeza para evitar que los grupos armados abusen de la confianza depositada y quieran imponer como derechos adquiridos: el secuestro, como mecanismo de financiación y el uso permanente de las armas para imponer sus políticas al gobierno y a las comunidades de las regiones ocupadas.
A pesar de los tropezones, cierra este 2023 con esperanzas de que en parte se recupere lo perdido desde el mes de enero, cuando escuadras del ELN y las disidencias se enfrentaron por dominar territorios en varios municipios sembrando el temor, el desplazamiento, el reclutamiento de menores y la alteración de su vida familiar, comunitaria, educativa y productiva.
Las guerrillas deberán decidir si todavía se consideran “liberadoras del pueblo”, sin respetar sus propias formas organizativas como Cabildos, Consejos Comunitarios y Juntas de Acción Comunal, y con derecho a permanecer armados, en una situación internacional no favorable a la toma del poder mediante revoluciones cruentas que no garantizan una real democratización de las sociedades y en beneficio del pueblo que dicen representar.
Como noticia esperanzadora para el 2024, las disidencias de las FARC o Comando del EMC, ya anunciaron que no seguirán secuestrando. Esta promesa tendrá que ser verificada mediante mecanismos efectivos. A partir del 10 de enero, anunciaron que continuarán negociando con Camilo González y otros integrantes del equipo de gobierno.
Se espera que el ELN, abusando de la confianza del primer gobierno de izquierda democrática, no aproveche las negociaciones para apoderarse de más territorio y soñar con tomarse el poder por las armas, propiciando que en las próximas elecciones presidenciales gane una propuesta de ultraderecha que desmonte las conquistas democráticas ganadas hasta ahora y condene al país a eternizar la “guerra total”, en la que las únicas gananciosas son las cupulas de los grupos armados disfrazados con distintas marcas y los carroñeros que se lucran de la guerra pintándole al pueblo “pajaritos en el aire”.




