Caos

Gloria Cepeda Vargas
Desde que Chávez desapareció, el caos forjado por él durante catorce años, soltó amarras y amenaza con exterminar lo que resta de cordura al vapuleado cerebro de los venezolanos.

En solo tres meses esto se acabó de desajustar. Maduro no inspira un ápice de respeto ni siquiera a sus copartidarios. Los gobernadores, casi todos chavistas uniformados, se contradicen entre la improvisación y el desafuero. Así, mientras el gobernador del Zulia implementa el racionamiento alimenticio, su copartidario el mandatario del Táchira, grita que jamás aprobará semejante estropicio. Irrefutables testimonios de la podredumbre del régimen ofenden hasta la nariz más desprevenida, Diosdado convierte la asamblea nacional en un circo “¡con sabor a pueblo, compadre!”, el canciller Elías Jaua aparece en el periódico con una sonrisa conmovedora junto a su homólogo norteamericano. La Unión Europea declara a Venezuela Estado forajido, conceden el Premio Nacional de Periodismo al difunto Hugo Chávez, el kilo de limones vale cuarenta mil bolívares, el negro Istúriz, gobernador de Anzoátegui, ex adeco, ex copeyano, ex urredista, ex habitante de un barrio humilde y hoy chavista de postín, navega con la pasa al viento en su yate de recreo. Es hora de administrar los santos óleos a PDVSA, no hay vacunas contra la H1N1, si te descuidas te invaden el rancho y deberás dormir a la intemperie hasta la consumación de tu vida, Barrio Adentro tambalea, Venezuela importa gasolina y papel higiénico, Daniel Ortega escupe a la oposición venezolana en las narices del presidente, ¡Ojo! Después de las seis de la tarde, Caracas es tierra de nadie, si te obstinas en recorrerla a esa hora ¿en qué te convertirás? “Con el debido respeto”, habría que sugerir a Maduro que suelte esta papa caliente antes de que le produzca quemaduras de tercero y hasta de cuarto grado.



