Los Inocentes (1961)



Los Inocentes (1961)
Esta película refresca uno a uno los episodios de la novela de Henry James «Otra vuelta de tuerca» que leí hace un tiempo, y a la que, opino, le es totalmente fiel.
Escrita por William Archibald y Truman Capote, dirigida y producida en 1961 por Jack Clayton, «Los inocentes» es todo un acontecer entre sombras y claridades que vale la pena mirar.
Con calidad máxima de realización, con fotografía impecablemente hermosa, atmósferas en blanco y negro captan toda la elegancia de ambientes victorianos en un cuento que da gusto disfrutar, con su nudo de suspenso y miedo magistralmente dosificados, sin los argumentos de la exageración a los que son proclives los filmes de fantasmas. Toda fantasía permite ser creída cuando los hechos caben dentro de la gama de lo probable; así, muchas veces la incredulidad y la duda ceden ante lo posible de otra realidad. Esta historia propone esa virtualidad, y uno no puede más que alucinarse, rendirse hasta el final con esta trama virtuosamente contada y realizada por el cine.
¿Pueden un niño y una niña depravarse por influencia de los muertos? ¿Puede ser la vida una entrega inerme ante fuerzas de ultramundo?
Momento a momento, la claridad hermosa, inicial, del filme, se torna difícil enigma, aprensión, angustia de la institutriz por salvar del mal a sus dos jovencitos pupilos.
La hermosa, lujosa y enorme Mansión de Bly guarda ese misterio, esa mancha, que se torna urgente demanda, porque si no, las manos inocentes serán mancilladas por lo ominoso de la oscuridad.
**RVQ**
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Otras publicaciones de este autor: http://www.proclamadelpacifico.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/rodrigo-valencia-quijano/



