Fe y familia


Fe y familia

Argumentos de los que se han colgado algunos candidatos presidenciales son los conceptos de fe y familia. Vale entonces preguntarse ¿Cuál fe y cuál familia? Porque en la sociedad de hoy son conceptos relativos, y se miran desde perspectivas diferentes.
La iglesia católica ha defendido la familia como institución, como fundamento de la sociedad, como instrumento primario de la realización humana. Y la fe, para los católicos, se fundamenta en su papel de guía: “luz, sal y fermento”, como lo proclama el evangelio. Allí hay una distancia muy gigantesca entre la predica protestante y de las sectas que pululan en Colombia gracias a la libertad de culto contemplado en la Constitución.
La postura de la iglesia Católica tiene razón en su puesta en contra del aborto, contra el uso de anticonceptivos, contra la planificación familiar, contra el divorcio, contra el matrimonio entre parejas del mismo sexo sin negar que puedan tener un contrato civil, en cuanto a la familia. En cuanto a la fe, la concepción de Dios, la Virgen María, el sometimiento y respeto al ministerio petrino, a la jerarquía eclesial, a la tradición como revelación histórica. Estas diferencias son radicales con otros grupos que dicen también defender la fe y la familia, de allí que la coincidencia con los credos que apoyan al candidato del CD, Iván Duque, es irreconciliable.
Se convierte, entonces, un gobierno de Iván Duque y el Centro Democrático, con esos antecedentes que ofenden al más puro corazón de la jerarquía eclesial, a la moral familiar, a la libertad como cualidad intrínseca del ser humano. Las supuestas alianzas programáticas del candidato del CD con sectores retardatarios y sectarios de grupos y sectas religiosas, en un claro ataque a la iglesia mayoritaria de los colombianos, llama a los católicos a buscar alternativas de elección para Presidencia de la república con candidatos que por lo menos respeten a la iglesia, que tengan sumo respeto por la libertad religiosa.
Toca, en lo posible, elegir a quien manifieste su pertenencia a los principios, preceptos y miradas del mundo desde el evangelio, porque en el reparto de cuotas burocráticas, que en realidad son los acuerdos “programáticos” con pastores y líderes de las sectas, sin duda se convertirán en instrumentos para perseguir a los católicos, peor con las posturas de miembros del CD por la acción humanitaria en el caso Santrich.
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