FRANKESTEIN O EL MODERNO PROMETEO


No soy crítica. Soy lectora.
Hoy les vengo a hablar de lo que me dejó…
FRANKESTEIN O EL MODERNO PROMETEO
Mary Shelley

No basta con ser bueno, Víctor Frankestein fue un buen científico, pero no fue bueno para la ciencia, porque le falló su humanidad.
El avance de la ciencia respecto a las clonaciones, transgénicos, botulínicas, la negación a envejecer dignamente, los estereotipos superficiales y los científicos que juegan a ser Dios hacen que Frankestein no muera en el tiempo y sea una obra actual y viva en nuestro tiempo. La lectura de este libro sorprende, inquieta y cuestiona, jamás te deja indiferente.
Un ser con altas capacidades intelectuales, tecnología y conocimiento a su alcance, se deshace de su humanidad para conseguir el producto de sus ambiciones, logra la creación de una criatura pura, su sueño alcanzado, el gran descubrimiento… pero el horror de lo creado lo atemoriza y sin pensarlo siembra en la criatura la semilla de la maldad: rechazo, miedo, cobardía, vergüenza; lo deja solo ¡y la criatura sólo lo tiene a él! En esta obra, el mismo héroe es el villano.
La narración tiene la particular estructura de muñecas rusas, a medida que avanzas en la lectura te vas internando en la historia, siempre hay un personaje que cuenta su versión de los hechos, lo cual nos lleva a conocer los sucesos y luego la realidad que se tiende detrás de ellos. Es una historia sorprendente que desgarra, es romántica, horrorizante y tiene frases muy profundas, curiosamente dichas por el monstruo.
Es un clásico recomendado a partir de la adolescencia, alrededor de un personaje que ha trascendido a los años y continúa vigente a pesar de superhéroes, hechiceros, robots, extraterrestres y demás, toca temas interesantes, que merecen ser discutidos y analizados y que aporta grandes conclusiones para la moralidad y el valor de cada individuo en la sociedad. Cabe aclarar que ninguna película está basada en el libro de Mary Shelley, solo han tomado la figura del monstruo para otro tipo de guiones.
Frankestein fue escrito en 1818 por Mary Shelley; casi 200 años después, Dagoberto Salazar Santa escribiría Colombianito, dos personajes a quienes la vida les negó la oportunidad de ser buenos.



