DE CARA MERECIDA


Tenemos la cara del animal que merecemos.
Hay con caras de conejo,
otros ladran como canes alemanes.
Una anciana que vive en mi edificio
tiene voz de chiguagua.
El amo termina pareciéndose a su perro
y el cancerbero al amo,
de eso no ponga duda, ya mucho.
De eso se ha dicho.
La del senador está cerca de la comadreja
capaz de comerse un presupuesto entero.
¿A cuales animales se parecen los falsos positivos?
¿Los de catadura de escorpiones?
Los insectos también entran en esta encuesta.
Hay cucarrones mierderos
rondando por todas partes
alrededor de sus malos discursos.
¿Todos los curas tienen caras de mandriles?
Pero la del actual de oso bonachón.
La monja de blanco es una copia exacta
de la paloma del Espíritu Santo.
La zorra de meretriz.
Hay otros con fisonomía de pájaros:
Don pelícano no se queda afuera,
y en la casa del albatros vive el poeta Marel…
Si se mira al cielo se verán volando
las gaviotas, garzas, grullas, cigüeñas
como flechas sin arco.
En todas las formas vuela el animal humano.
Y los gatos no son tigres escapados
de la jaula de la noche
con ganas de merendarse la liebre de luna.
En el senado hay muchos con trompa de elefante.
Y el político del frente es otro hipopótamo del que se sabe era una serpiente.
El militar sin uniforme es un portero
o empleado de circo.
La sombra de una caricatura mal hecha.
Pocos tienen la cara de la laboriosa hormiga.
La lechuza con gafas quiere pasar por lectora
¿Quién se parece a un sapo o gallina mesopotámica?
¿A la higuana o a una nalga con alas?
Déjese libre al animal que se lleva adentro,
tal vez nos libre de la rata devoradora del rancio queso nacional.




