5 de septiembre, ‘Día Mundial de la Mujer Indígena’

Las cosas congenian para algo y las fechas son testigas.

El 5 de septiembre nació mi abuela Elisa Ijají Imbachí; médica ancestral Yanacona del Macizo Colombiano- sur del Cauca, quien ahora está en el cielo.
Y en esta fecha se hace el reconocimiento a las mujeres indígenas del mundo, en especial a las de nuestra nación Yanakuna, Nasa, Totoróez, Misak, Huitoto, Coreguaje y las que aún quedan resistiendo desde sus prácticas y necesidades distintas, con autonomía, ancestralidad, cosmovisión, territorio y equilibrio.
Hablo de las mujeres indígenas que defienden la ‘Madre Tierra’ y los sitios sagrados donde están las raíces y las venas del territorio.
Por ejemplo, en los 10 pueblos concentrados en el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC-, las mujeres siguen siendo apoyo vital de la resistencia, con empoderamiento y libertad frente a sus derechos, como actoras sociales y políticas, sujetas de derecho propio.
Son las que avivan y acompañan las mingas, porque sin ellas, no sería posible, porque “las leyes y los acuerdos que hoy tenemos son el resultado de la exigencia e incidencia de los pueblos indígenas”.
Las mujeres indígenas siguen cuidando la herencia legítima de los pueblos originarios, en peligro por el control territorial por parte de los actores armados y las multinacionales y porque no se respeta lo establecido por las leyes del Derecho Propio, desde años inmemorables.
Al igual que en las sociedades occidentales, continúan en la lucha por su participación en los espacios de decisión política dominada por los hombres desde los inicios de la historia.
Jallalla mujeres indígenas del mundo y que los Espíritus Mayores, acompañen su trasegar por esta tierra, con reconocimientos de valentía, dignidad y orgullo de ser indígena originaria.
Originaria
“Portadora de luces y preñada de estrellas
dibujando con versos
mis huellas por la Madre Tierra
altiva cautiva.
El agua y el fuego
van danzando mis pasiones
por paisaje colmados de deseos.
Soy de sueños y utopías
de alegrías y saberes
enseñados por mis ancestras.
Originaria y libertaria
es la voz que no se apaga
es el alma de mi raza indígena”.




