258 AÑOS EN BUSCA DE LA IDENTIDAD LOCAL

Como decía alguien con fino humor por allí: “comencemos por el principio”. Y el principio en esta ocasión importante de la Conmemoración de los 258 años de vida política y administrativa de nuestro entrañable Santander de Quilichao (“suelo de altivos varones”, como afirma una de las estrofas de su Himno, escrito por el jurista José Antonio Tello López), se refiere a recordar las circunstancias históricas por las cuales se toma el año de 1755 como inicial para hacer el recorrido cronológico de nuestra comarca y luego hacer un análisis del tema central de esta columna, referente a nuestra identidad local.
En efecto, podemos decir que el motivo fundamental para acercarnos al año descrito como inicial, fue estrictamente económico, pues hubo una familia latifundista y burguesa, los Arboledas, dueños absolutos de estos lares quilichagueños, a quienes les molestaba en grado sumo que las gentes construyeran sus casas cerca de sus propiedades mineras. Entonces, ellos insisten en sus pretensiones y buscan el apoyo del gobernador de Popayán, quien lógicamente les colabora. Ante esta circunstancia, los pobladores se unen, protestan y forman causa común en contra de los Arboledas y el gobernador (de pronto, pienso personalmente, que este es el motivo inconsciente y primigenio de cierta desazón entre el norte y el centro del departamento, a través de los años y la historia). Interviene el Virrey Solís, quien falla a favor de los pobladores y nace así la Villa de Quilichao, el 16 de julio de 1755, con alcalde y juez (datos tomados de Alberto Mendoza). Por este motivo, cada 16 de julio se conmemora este hecho histórico tan significativo y han transcurrido 258 años, dos siglos y 58 años. Ha corrido mucha agua bajo el puente.
Pienso en realidad que es posible detectar, de acuerdo al párrafo histórico anterior, que el sello del “ser quilichagueño”, su impronta, su huella, su identidad, consiste en la rebeldía a unas situaciones injustas, que lo incomodan y no lo dejan vivir en paz (podemos decir, rebeldes con causa), incluso, puedo afirmar que también esa rebeldía justa, se lleva en la sangre, al confluir dos etnias, los afros y los indígenas, históricamente segregadas sin justa causa, pero siempre dispuestas a reclamar sus derechos, en contra de unos grupos sociales dominantes y elitistas. Desde luego que los mestizos también participan de esa rebeldía justa, por la conjunción natural de las tres etnias, dándose en Santander de Quilichao, esa circunstancia social tan importante y digna de estudio, como es la confluencia y convivencia de ellas. Por eso creo, que nuestra ciudad es un ejemplo a nivel nacional de un modelo único donde tres grupos humanos, están haciendo la tarea de formar una sociedad digna de imitar, un territorio de paz, un municipio propicio para la sana convivencia, sin odios ni rencillas. Este es el mejor regalo que los quilichagueños nos podemos dar y ofrecer a propios y extraños en esta fecha tan importante.




