20 de julio de contrastes para el Gobierno


Foto: Radio Nacional de Colombia
20 de julio de contrastes para el Gobierno.

Después de los tradicionales desfiles militares, las marchas de apoyo a las reformas propuestas por el Gobierno Nacional organizadas en las principales ciudades del país, y la presencia del presidente Petro reafirmando la soberanía nacional en San Andrés, lo más llamativo de la retardada instalación de la segunda legislatura del Congreso fue la actitud conciliatoria del presidente, al invitar a todos los sectores políticos a un gran acuerdo nacional para sacar adelante el proceso de paz y las reformas que requiere el país, “amenazado por la tercera ola de violencia”, agenciada por grupos armados que ya no buscan tomarse el poder, sino apoderarse de la economía ilegal en los territorios.
También llamó la atención y mereció el reconocimiento en el discurso del senador David Luna, de Cambio Radical, el gesto respetuoso del presidente Petro, al quedarse a escuchar a la oposición, en contraste con la actitud arrogante que asumió Duque, cuando abandonaba el recinto apenas terminaba su discurso.
Sin embargo, una de cal y otra de arena le tocó al Gobierno en la elección de las directivas de las dos corporaciones del Congreso, cuando en Presidencia del Senado, que correspondía al Partido Verde, la candidata Angélica Lozano, que al fin logró el apoyo del Gobierno, con 50 votos fue derrotada por José David Name, quien logró 54, y por su origen familiar, regional y político, tiene más cercanía con partidos como El Liberal, Conservador, de La U, Cambio Radical y Centro Democrático.
Estos partidos, algunos que habían integrado la coalición formada por el Gobierno en la primera legislatura y que se rompió durante el álgido trámite de la reforma a la salud, inclinaron la balanza a favor de Name, buscando restarle protagonismo al gobierno a la hora de fijar la agenda de sesiones y tramitar reformas como las de salud, pensional, laboral, educativa, minera, de servicios públicos entre otras, sin perder de vista sus interéses en afianzar a los candidatos que sus coaliciones y partidos presentarán para las próximas elecciones de mandatarios municipales y departamentales, concejales y diputados.
En la Cámara, con la elección en la presidencia de Andrés Calle, liberal en buenos términos con el ministro del Interior Luis Fernando Velasco, el resultado fue más favorable para el Gobierno y para la estrategia de gestionar los votos con cada congresista que estuviera de acuerdo con las reformas y no con los jefes de los partidos.
A pesar de que César Gaviria, en la jefatura del Partido Liberal, había sido castigado por la Comisión Nacional Electoral, al multar al partido por no haber convocado en mayo pasado, la convención nacional de su partido, el expresidente se salió con la suya al ser obligado a citarla después de las elecciones del 29 de octubre, sin poner en peligro la validez de los avales ya otorgados a los candidatos para alcaldías, gobernaciones, concejos municipales y asambleas departamentales.
A partir del lunes, la puja entre congresistas cercanos al gobierno y opositores se trasladará a la elección de las directivas de las Comisiones del Senado y Cámara donde darán estudio y trámite inicial al presupuesto para el próximo año y las reformas que intentará sacar adelante el gobierno.
Discurso del presidente.
En su intervención, con una extensa sustentación sobre los peligros que acechan a la vida en el planeta por el acelerado cambio climático, calentamiento global y uso de combustibles fósiles, el presidente Petro reafirmó su programa de convertir al país en “Potencia de vida”, sustentada en los pilares de “Justicia Social y Ambiental”.
En este propósito hay que impulsar la descarbonización y transición energética de la economía, cambiando la generación de energías fósiles basadas en el carbón y petróleo hacia energías limpias. También la electrificación de la movilidad y que progresivamente deje de usar las materias primas fósiles, pasando del “extractivismo hacia la producción, para dar paso a una Colombia agraria, industrial y turística”, fortaleciendo y acelerando el proceso de reforma agraria mediante que fue fundamental para el desarrollo de países como Estados Unidos, Francia, Corea del Sur y otros que la emprendieron y mediante la cual “se amplía el mercado interno, se libera la fuerza de trabajo de la tierra y por tanto se pondrían las condiciones fundamentales para la industrialización».
Enfatizó, que, de 13.000 hectáreas tituladas en el gobierno de Duque, en su primer año de gobierno ya registra 30.000; pero que, sin embargo, con el cambio de la normatividad vigente, debe acelerarse a un promedio de 500.000 Has por año, para cumplir el acuerdo de paz firmado con las FARC.
El incremento del área sembrada de maíz, arroz, papa, yuca, y otros cultivos y su procesamiento, permitirían la industrialización del campo, con adecuada asesoría técnica, financiación y mercadeo, lo que además de mejorar los ingresos y las condiciones de vida de los agricultores, dinamizaría la economía en general.
También anunció que mediante el Banco Agrario y por gestiones ante la banca comercial incrementarán los préstamos de bajos montos solicitados por los trabajadores informales de la “economía popular”, que genera gran cantidad de empleos para el sostenimiento de millones de personas, y que hoy caen en las garras de los prestamistas al “gota a gota”.
Estos préstamos tendrían como principal objetivo a las madres cabeza de familia, que con sus emprendimientos las mantienen.
El fortalecimiento de la educación con la creación de 500.000 nuevos cupos para que bachilleres accedan gratuitamente a la universidad y la adopción de tecnología, permitirían incrementar la productividad y disminuir la jornada laboral, que en Colombia en la práctica se acerca a las 60 horas semanales, con Filipinas, una de las dos más altas en los países afiliados a la OCDE, que en promedio es de 35 horas a la semana.
Entre los proyectos industriales en marcha, destacó el acuerdo con ensambladoras como Renault, para iniciar la producción de vehículos eléctricos, la instalación de una fábrica de paneles solares y la instalación de una fábrica de partes para aviones de Airbus.
En cuanto a la deforestación de la amazonia acelerada durante el gobierno de Duque, informó que en 2022 disminuyó en un 36,4% y en el primer trimestre de este año en el 73%, destacando que debido a que gran parte de los cultivos y procesamiento de hojas de coca se trasladó de Tumaco y el Cauca al Putumayo, en la frontera con el Ecuador, el porcentaje de deforestación no disminuyó en mayor medida.
Sobre el proceso de paz, destacó que esta se logra mediante un consenso con todos los sectores sociales y no sólo con los grupos armados, con los que históricamente se ha avanzado y retrocedido durante procesos adelantados por anteriores gobiernos, tal como sucedió con las FARC y sus disidencias y el ELN.
Sin embargo, llamó la atención sobre el giro que ha tomado el conflicto armado en el mundo y Colombia, cuando ya no se da entre grupos insurgentes, que como las anteriores guerrillas se proponían tomarse el poder.
Recordó que la Primera violencia se dio en Colombia entre liberales y conservadores, después del 9 de abril de 1948, cuando asesinaron a Gaitán y que desde 1958 fue atenuada con el Frente Nacional, que no impidió, que a partir de 1964 y 1965, con el surgimiento de las FARC y el ELN, derivará en la segunda ola de violencia agenciada por las guerrillas insurgentes que se proponían tomarse el poder por las armas. Sin embargo, el presidente Petro llamó la atención que estamos viviendo la Tercera ola de violencia, a cargo de grupos que ya no enfrentan al Ejército y la Policía y lo hacen entre ellos para apoderarse del territorio, aterrorizar a la población, adelantar el reclutamiento forzoso de menores, asesinar a los líderes sociales que se les oponen e intentar corromper a las instituciones del Estado , todo para apoderarse de la economía ilegal: narcotráfico, minería, extorsión, secuestro, créditos gota a gota, trata de personas e inmigrantes, y de la contratación pública en alcaldías y gobernaciones.
La paz de la Tercera fase de violencia, busca convocar a quienes se quieren enriquecer rápidamente para que a cambio de penas atenuadas y algunas concesiones se desmovilicen y sustituyan la economía ilícita por la licita.
La paz total en los territorios, además de la desmovilización de los grupos armados, significa que los jóvenes tengan oportunidades de educación y trabajo y que merme la desigualdad, mediante la aprobación de las urgentes reformas que permitan la consolidación de una sociedad más igualitaria, justa y productiva.
“Es la hora de un gran acuerdo nacional como el que logramos con la Constitución del 91… Es el camino de la paz y de construir un gran país en medio de las diferencias, económicas, sociales, culturales y políticas”.
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