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Jueves, 1 de octubre de 2026

12 de agosto de 1887

María de los Ángeles Cano Márquez
Gloria Cepeda Vargas
Gloria Cepeda Vargas

El 12 de agosto del 2016 se cumplió un año más del nacimiento de María de los Ángeles Cano Márquez, ocurrido en 1877 en el Medellín de pensamiento pazguato y santurrón -palabras de María Tila Uribe en su libro titulado Los Años Escondidos–

Le tocó respirar los aires fundamentalistas de la Constitución conservadora de 1886 y el contubernio del estado colombiano y la Iglesia Católica cristalizado con la firma del Concordato de 1887. Palpó de cerca el ahora inconcebible estado de la mujer colombiana de entonces, carente de derechos ciudadanos y políticos y conoció la casi demencial indefensión de los trabajadores asalariados en una sociedad confesional y cerrada a todo ingrediente renovador.

Si revisamos sus trabajos literarios y periodísticos, sus constantes indagaciones en los puntos más álgidos de la vida colombiana, sus amigos, sus lecturas, sus preocupaciones que trascendían el reducido espacio asignado a la mujer, constataremos que María Cano poseyó una cultura política y social de avanzada desde su primera juventud, como producto que fue de una familia de clase media, con ideas liberales radicales, atípica y abierta a todo lo que en ese momento valía la pena conocer.

María de los Ángeles Cano MárquezFue la primera mujer que luchó por los derechos fundamentales de la población y en especial por la reivindicación social de la clase obrera; que convocó y agitó huelgas obreras, colaboró en la divulgación de las ideas socialistas y participó activamente en la fundación del Partido Socialista Revolucionario.

El 1º de mayo de 1925 fue elegida Flor del Trabajo de Medellín. En 1926, en el marco del Tercer Congreso Obrero organizado por ella, Flor del Trabajo de Colombia. En ese año ingresó al Comité Central pro Presos Políticos y a los distintos comités a favor de las libertades públicas y los derechos humanos. Fue elegida vicepresidenta del Tercer Congreso Obrero, caso insólito entonces en Colombia por tratarse de una mujer, con Ignacio Torres Giraldo como presidente. Su dirigencia y participación en ese importante evento, culminó con la fundación del Partido Socialista Revolucionario, antecesor del Partido Comunista de Colombia y primer partido político de filiación marxista en la historia del país.

Corría el año de 1926 y María, ya dueña de un liderazgo reconocido internacionalmente, a lo largo de sus cinco años de ejercicio político (1925-1930), desarrolló una campaña incansable en pro de las causas populares: organizó juntas seccionales en los barrios obreros de Medellín, escribió artículos periodísticos, fundó el diario El Rebelde, visitó cárceles, fábricas y talleres, vigiló a los patronos, denunció atropellos cometidos contra los obreros ante autoridades municipales, departamentales y nacionales, fundó la Cruz Roja Obrera y luchó contra la instauración de la ley heroica que lesionaba gravemente los intereses populares,  la implementación de la pena de muerte y el servicio militar obligatorio, entre muchas otras actividades. Es célebre su frase pronunciada durante la manifestación pro liberación de los líderes socialistas presos a raíz de la huelga petrolera de Barrancabermeja ocurrida en 1924: Soy mujer y mis entrañas tiemblan de dolor solo al pensar que podría concebir un hijo esclavo. Su dedicación a la causa de las clases populares, fue absoluta. No ha habido en Colombia un líder político más convencido de lo obligante de su misión, más consciente de su responsabilidad, más entregado a amar y respetar al semejante desvalido. Amó a Colombia con toda la pasión de su valiente juventud y se deshizo en el intento de hacerla más vivible y humana mediante el acercamiento del corazón y el intelecto a los grandes sectores campesinos privados de derechos y victimizados en todos los flancos.

Después de una trayectoria única en los anales de la historia colombiana, fue sacada del juego político en oscuras circunstancias. Murió en Medellín el 26 de abril de 1963 a los ochenta años de edad.